Por Zéner Caro:
2010, Johannesburgo, 21 de junio, lunes. España en el umbral de una eventual decepción mundialista. Del Bosque y la generación del tikitaka en su Viacrucis. Nadie ha ganado un Mundial tras perder su primer juego. Vicente se la juega con Casillas, Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila, Busquets, Xabi, Xavi, Navas, Villa y Torres.
Iniesta está tocado, Silva fue víctima del verrou de los suizos. Los puristas invocan a Luis, los raigales a la furia roja. El once rival, derrotado por Chile, presagia otro partido de cerrojos y candados. Minuto 17, el Guaje recibe un balón largo de Piqué…
2019, Etihad Stadium, 6 de mayo, también lunes. El Manchester City de los jeques y Guardiola está a 20 minutos de perder la Premier. Los nuevos foxes de Brendan Rodgers han desconectado al medio campo skyblue durante 69 minutos eternos. Pep no acierta con los cambios y Arteta tiene la mirada perdida en la grada. Laporte, villano del batacazo en Champions tres semanas atrás, ve adelantado a Kompany y le manda un pase raso. El gran capitán está justo a 27 metros de la meta de Schmeichel.
Nadie sale a su marca. Hace seis años que el 4 del City no dispara desde esa distancia. Y han pasado 12 desde la última vez que marcó un gol desde tan lejos. Sterling lo mira asustado…
Por suerte para el fútbol, ni Villa ni Kompany padecen de deuterofobia. No forman parte del 72% de los mortales que nos levantamos los lunes con debilidad y escaso ánimo. Sus semanas no arrancan con indigestión ni resaca. Para ellos, como para el poeta, la eternidad también puede comenzar un lunes.
En Sudáfrica, David hará un par de recortes y celebrará furioso el primer zarpazo a una Copa que levantará su amigo Iker veinte días después. En Manchester, Vinnie contará en la zona mixta que llevaba quince años con ese gol en su cabeza.
En 9,15 tampoco le tememos a los lunes. Cada inicio de semana, mientras el balón se recupera de goles y tarascadas, aquí tendremos Segunda Jugada, la columna de un tipo que se casó un lunes, que tuvo una hija otro lunes y al que le ha tocado el partido inicial de este empeño colectivo. Otro inconforme fanático de la estrategia, de las jugadas de laboratorio, de los «ataques de entrenador», de las polémicas con seso.
Ya lo dijo Sócrates: «Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.» Balón al piso por favor… arrancó 9,15!