Con la venia del Señor

Por Alejandro Céspedes

Por estos días de fichajes y pretemporadas mediáticas en el fútbol europeo, los grandes equipos ponen más énfasis en sus giras continentales que en la preparación física para una larga competición que ya está a punta de caramelo.

Los equipos que aspiran a todo, y sobretodo La Champions, buscan importar a su plantilla todo el armamento que le facilite el mercado. Muchas veces, contando con «el permiso» del crack de turno, dejando a un lado el producto interno que se va depreciado o despreciado. Y esto puede traer repercusiones.

Los ejemplos más emblemáticos de estos conflictos se reflejan en el Barcelona y la Juventus.

Los azulgrana

Can Barça ha ido tomando ribetes de Clan Barça en algunos compases de la historia reciente. Tras la Revolución Laporta, el club entró en la vorágine política catalana (dicen en Catalunya que ser Presidente del FC Barcelona es casi tan importante como ser Presidente de la Generalitat), que al final fracasó como Juego de Tronos y las consecuencias han sido la pérdida de ilustres canteranos como Thiago, Fábregas, Grimaldo, Bartra (Bale se la hubiera hecho ese día a cualquiera) y unos cuantos millones en fichajes dignos de otra era y filosofía.

Desde hace años el apuro es arropar a Messi con lo mejor y más caro del mercado para ganar La Liga de Campeones de Europa; porque para el mejor jugador en la historia del club, La Liga es amada como la esposa fiel, pero La Champions es deseada como la novia que nunca tuve.

El último recurso ha sido Griezmann. El campeón del mundo llega al Camp Nou con las espuelas blues bien afiladas por el Cholismo, más la técnica y la calidad necesaria para triunfar hasta en la luna.

Pero, desde hace días se ha hecho viral un vídeo de una televisora española donde se aprecian varios momentos en los que no parece haber empatía de Messi hacia Grizou.

Suárez llegó como todo un rabioso goleador uruguayo y Neymar aterrizó desde Brasil con la gracias del «jogo bonito» y la personalidad de Justin Bieber, pero ambos terminaron en una empatía surrealista con el templado argentino y ganaron La Champions.

Si conocemos la historia de las potencias sudamericanas, no hay nada más que decir. Si no, estudien.

Dicen que si quieres conocer realmente a una persona, dale dinero y poder. Messi tiene de los dos en grandes cantidades. Desde la Copa América hemos visto rasgos en él que no son habituales y sin convivencia previa se le aparece un jugador que fue rival hasta hace unos días como quien dice, que dijo estar con un asiento en la mesa que solo comían D10S y CR7, le venció en el Mundial de Rusia con gol y varios robos de pelota. Seguro que alguna que otra cosquilla se siente en la piel, pero el argentino en su esencia se ha mostrado imperfecto, buen tipo y con hambre de triunfos. El francés es un muchacho con gran calidad humana según se aprecia, con la inteligencia y el deseo de ganar lo que le falta, por lo que su ego es maleable a conveniencia.

Suárez ya está en plan embajador compartiendo el mate de paz con Grizou. Si es que todo este tema no es más que una especulación.

No obstante la historia con Luis Enrique es un muy buen precedente. El futuro nos dirá.

Bianconeros

La Juventus tiene un gafe con La Champions que parece una maldición por cuentas pendientes con los de arriba. ¡Vaya usted a saber!

Por tanto, ese deseo volcánico por ganar La Orgásmica Copa de Europa les ha llevado a pujar por negocios que les mantiene afianzados en el tope de La Serie A pero coloca a los cracks de la plantilla en la delgada línea roja.

Dybala era el jugador franquicia de la Vecchia Signora hasta que Cristiano Ronaldo se posó sobre el Juventus Stadium como un águila sobre los alpes de Turín.

Muchas fotos en Instagram hicieron pensar que La Joya reflejaba en 4K la calidad del portugués, pero los goles y protagonismo del recién llegado con el decursar de la temporada despixeló el rendimiento del argentino y lo llevó a la banca.

Ahora se maneja su salida de la Juve y la llegada de uno de dos atacantes para suplirlo a él. Pero hay que tantear la opinión de Míster Champions.

Dybala saldrá eventualmente y eso parece no molestarle a CR7, pero la opción de Lukaku se ha desvanecido en detrimento de Icardi. A los otros contendientes se les va aclarando el panorama. La promesa italiana, Kean, ya está en Liverpool, el desinflado Higuaín saldrá pronto a pesar de que Papá Sarri lo aprecie y Mandzukic ya le encanta el papel de reparto.

Lukaku tiene un estilo de juego que parecería favorecer a CR7 pero por razones, al parecer personales, el juventino no se siente cómodo con esa decisión según medios italianos y ha dado el visto bueno al 9 del Inter de Milán. Icardi sí puede ser un huracán para Turín por sus antecedentes mediáticos que terminan con mayor protagonismo que su estilo de juego.

Cristiano Ronaldo es como el T-Rex de Parque Jurásico. No para de correr para cazar a su presa, y al final no lo puedes matar. Solo huir de su territorio, porque a él no le importa destrozar con sus mordidas a propios y extraños. Hago la salvedad de que NO es que no se preocupe por los suyos, pero como buen capitán en misión imposible, lo único que vale es el objetivo final. ¡Ganar! Por tanto quedarse solo en el campo no es un problema para él. Se siente con la capacidad de enfrentar a quien sea.

La Juventus tiene una sobre población en su excelente medio campo que solucionará antes de cerrar el mercado y una defensa que dará de que hablar. Pero la delantera es lo que definirá el trabajo de Sarri. Porque sin la venia del señor, las cosas no funcionarán al máximo. Y para ganar La Champions, Messi y Cristiano saben que hay que estar al 100%.

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