Por Javier Arguelles
Hace mucho tiempo estoy preocupado. Existe una corriente de opinión y pensamiento donde lo único que importa en el fútbol es ganar y el que no la haga es un fracasado. Da igual cómo lo consigues, si vences eres un genio y si pierdes eres un idiota.
Me parece una idea demasiado vacía para un deporte con tantas aristas y emociones. El cómo se gana, pero más que eso el cómo se juega, debería tener un valor mucho más elevado. Porque como a Bielsa, me cuesta creer que lo único que pueden ofrecerme los equipos y los futbolistas son resultados. Para conocer el resultado no me hace falta ver el juego, abro internet y lo tengo al momento. Yo quiero que los equipos y los futbolistas me entretengan, me emocionen, me inspiren. Creo firmemente en la belleza del futbol por encima de todo.
El cómo me parece algo vital. No entiendo cómo se puede celebrar una victoria donde tu portero es el mejor del partido y atajó cien mil balones, el poste fue su extensión en otras tantas ocasiones y el gol de la victoria se lo marcó en propia puerta el médico del rival. No entiendo cómo celebrar una victoria cuando tu equipo solo se dedicó a destruir y a dar patadas y no te dejó ningún momento de alegría.
Qué tiene de imitable meterle un dedo en el ojo a un colega, justificar derrotas con decisiones arbitrales, simular una falta o pegar una patada al mejor del rival para sacarlo del juego. Qué tiene de imitable drogar al rival solo por ganar.
La victoria tiene que ser el final de un camino recorrido, de un esfuerzo hecho, del sacrificio, del manejo de los recursos que posees, de poner todo el talento en una idea. Escoger atajos para llegar más rápido a la meta es muy peligroso y pensar que lo único que importa es el resultado nos acerca a esos atajos. Nos acerca a la trampa, al doping, a la violencia.
Sí el fin justifica los medios entonces no entiendo por qué los padres no dejan que sus hijos hagan trampas en los exámenes, si lo que quieren es que aprueben. No entiendo porque nos preocupan tantos los crímenes de guerra, si en un conflicto bélico lo importante es la victoria. Qué importa que los políticos nos engañen si lo importante son los votos que consigan.
En el momento en el que el debate se vuelve tan ínfimo como ganar o perder, le estamos gritando al mundo que si no ganas no eres válido. Como decía Setién: «Estamos construyendo una sociedad de fracasados, porque en la mayoría de las ocasiones solo gana uno.»
Ojalá mi preocupación no tenga una argumentación real, que solo sea una paranoia. De todas maneras si es real, yo seré uno de esos fracasados que intentaré darle el valor justo al resultado final y ponderaré más el camino hacia a la meta que la propia meta. Yo seguiré siendo un romántico de los que prefiere el cómo a ganar como sea.