Casi nada al azar

Por Javier Arguelles

Un juego de fútbol parece un evento caótico. Jugadas que se van hilvanando unas con otras sin ningún tipo de explicación. Pues seguramente será porque la inmediatez del juego y su belleza nos obliga a los aficionados comunes a estar concentrados solo en lo que pasa con la pelota y no miramos todo el contexto.

Lo cierto es que casi nada pasa porque sí. Hay muchas horas de entrenamiento, de estudio. ¿Por dónde atacar, cómo hacerlo? ¿Qué tipo de salida de balón? ¿Saltar líneas o salir jugando?


¿Dónde presionar para recuperar la pelota? ¿Cómo defender? ¿En qué zona arriesgar? ¿Jugar por dentro o por fuera? ¿Proyectar a los laterales o no? Son algunas de la preguntas que se realizan los técnicos previo a un partido.

El primer gol del juego del sábado pasado entre Manchester City y Tottenham me alumbró la idea de que casi nada es al azar. El pase de De Bruyne es un escándalo, no hay dudas, pero el que lo hace espectacular es Sterling. Si el inglés no hubiera realizado esa diagonal, el centro se hubiera ido por la línea de fondo y hubiera sido otra acción más del partido.

Pero lo interesante es cuántas veces vemos este tipo de acción durante toda la temporada del City, seguramente una o dos veces por partido. El éxito de la misma es el resultado de la automatización conseguida en el trabajo que se realiza durante el entrenamiento, sin dudas deben repetirla hasta la extenuación.

Así como esta podemos ver otras. La llegada por la izquierda de Alba tras pase de Messi con su respectiva devolución. Los movimientos de los atacantes del Liverpool. La segunda pelota del Atlético o del Burnley. Los una contra uno que genera el Toto Berrizo por toda la cancha.

Por supuesto el talento influye mucho en la efectividad de cada una de las facetas del juego. Lo que intentan los entrenadores de los principales clubes del mundo no lo pueden hacer los que están al frente de equipos pequeños. No todos cuentan con De Bruyne, que puede hacer un pase perfecto sin mirar.

Lamento decepcionarlos, pero casi nada es al azar. Hay muchas horas de entrenamiento, de aprendizaje, de repetición detrás de casi todo lo que vemos. En el fútbol actual se improvisa poco. El guión solo lo rompen los genios, pero esos juegan en muchas ocasiones en otra dimensión.

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