Por Nicolás García
Regularmente percibo comentarios de personas orgullosas de haber vivido el trayecto de Michael Jordan, Roger Federer, Usain Bolt o Michael Phelps, inclusive el de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, sin embargo nadie personaliza en técnicos o entrenadores y eso sin lugar alguna es víctima del mediastismo que respiramos.
Con la consideración q meritan los grandes técnicos q nos han deleitado en esta última época, personalmente me siento gozoso de haber vivido la época de Pep.
Los detractores nunca escasearon, incluso cuando ganó 6 títulos en una misma temporada siendo debutante en el banquillo (1 temporada en el equipo B) con el Barcelona. Desde su presentación despedazó esquemas y nos cambió la apariencia del fútbol, una verdadera metamorfosis. Se atrevió a jugar como nadie, innovó, fue verdaderamente valiente y sus resultados fueron inmejorables; el nacimiento de una nueva era. Especulaciones no faltaban: solo gestiona al mejor club de Europa, lo puede hacer porque tiene a Messi-Xavi-Iniesta, en ningún otro club tendría esos resultados…
En su paso por la Bundesliga, más de lo mismo. Despedazó récords (campeón de liga restando aún 7 jornadas, 28 victorias seguidas, 53 partidos sin perder). Su cuadrilla seducía sobre el pasto. Experimentar con jugadores, uno de sus hobbies (Alaba, Kimmich). Una verdadera sinfonía de estrategias. Sus maldiciones y por las que nunca lo veneraron: no ganó en Europa (Champions League) y no jugaba al estilo teutón… grave error.
Se presenta en un club sin memorias, arriesgándolo todo, intentando marcar un antes y un después. Los Cityzens después de tantos años procurando comprar goles (más goles en una temporada: 106), victorias (más victorias en una temporada: 32, más puntos en una temporada: 100, más victorias consecutivas: 18) o títulos (bicampeón de liga, triplete nacional la pasada temporada), tal vez sin darse cuenta o sin querer, encontraron en Guardiola lo q con tanto derroche monetario no pudieron.
Su historia en el club citadino aún se escribe y yo diría q es como un tatuaje q permanecerá para toda la vida porque el fútbol ha llegado con Pep a donde iba. Creo q más allá solo existe el vacío, respetando métodos o mentalidades diferentes.
Cuando tengan nietos, por favor, háblenles de Pep.