Columna: BOX TO BOX
Por Malcom Lester
Alma de Scouse, marinero sin barco, melómano perenne, cinéfilo confeso y siervo de la belleza.
El fútbol es guerra y, como tal, exige táctica, unidad, organización, gallardía y una gran dosis de sacrificio. No existe mejor evocación que la del general apostado e inquieto cerca de la línea de cal -con la retaguardia a sus espaldas, lista para sustituir a un caído- que confía en sus soldados elegidos y ellos dan la vida por la bandera. No hay cabida para la traición. Mejor morir luchando que aceptar la vergonzosa derrota.
Pero cada contienda bélica trasciende a través de las grandes hazañas y estas quedan plasmadas en la memoria de aliados y rivales gracias a la labor del cronista, recolector de datos, historiador. El «BeautifulGame» no escapa de él. Lamentablemente no vimos a Friedenreich, Labruna, Pedernera, Lostau, Garrincha, Sindelar. Tampoco al Uruguay aplastante, maravilloso y humillante de Andrade, con sus compadres y tantos más. Pero las historias gloriosas de esos titanes nos obligan a venerarlos como Dioses que sufrieron tribulaciones y superaron penurias para legarnos este deporte que amamos.
Sin dudas el narrador -o mejor dicho, relator- es quien tiene el don de la palabra poética, el poder de hacernos ver lo que no divisan nuestros ojos. Él eterniza/perpetúa cada instante mágico con su fraseo y siempre deseamos escuchar su rugido triunfante a favor de nuestros guerreros. Si grita Gooooooool hay gloria, alivio o desgracia. Es el mensajero del júbilo o la desdicha, de nuestra causa o la del enemigo. Tendrá el control sobre nuestros nervios e integridad de nuestras uñas por espacio de 90 o tal vez más minutos.
Él marca ritmo y tiempo. Es su gran momento. Se hace acompañar por un comentarista, ambos son eruditos y se complementan. Uno es fuego, el otro es agua que fluye. Respetamos sus palabras porque son portadores de desesperanza u orgullo, redención o caos, infierno o paraíso.
Sin ellos no hay pasión, estamos desorientados, vacíos.
Mi respetuoso tributo a esos portadores de tal don. Algunos de sus nombres me son imprescindibles: Víctor Hugo, Chema Abad, Germán García, Luis Omar Tapia, John Laguna, Christian Bozzo, Felipe Sebastián Muñoz, Ricardo Sales, Ricardo Mayorga, Jorge Ramos, Jesús Bracahamontes, Diego Pezzolano, Omar Fuentes, Miguel Simón, Julio Salinas, PepMoratalla, entre muchos más.
Pero mi más especial cariño a Germán «El Mono» Burgos por hacernos reír cada tarde de Radio Exterior con sus: «A veeeEEr, a vEeEEER… siiiigaaa!!!», «No te puedo creeeEEer» o el icónico «Hay perrrRRRfuuuumee de Golll». Corrían tiempos tristes y Tablero Deportivo con sus profesionales aligeraba la carga. Quedan muchos por mencionar, pero todos me regalaron bellos recuerdos.