United, un reflejo de lo que fue

MEDIA VOLEA

Columna de Ernesto Amaya Esquivel

En tiempos de reggaeton cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que «saben de fútbol» confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias.

United, un reflejo de lo que fue

El United y sus horas bajas son más de lo mismo. Desde la salida de Sir Alex Ferguson el club anda divagando en una estela inestable de resultados, aunque han llegado par de copas y una Europa League.

David Moyes, Louis Van Gaal y José Mourinho han sido víctima de una ineficiente dirección desde los altos peldaños de Old Trafford. Ed Woodward y su camarilla Glazzer solo piensan en la marca United y lo deportivo va a un segundo plano.

Lo importante para ellos no es ganar, lo fundamental es subir las acciones en Wall Street y ser el club más seguido en Instagram, Facebook y Twitter. Como banqueros y negociantes les doy un 100, son los mejores. Con años de malos resultados la institución  todavía clasifica como uno de los principales equipos deportivos del mundo.

Parece absurdo pero los puestos designados a la gestión económica del club están cubiertos, no así en la triada deportiva donde hay varios cargos vacantes que de existir los resultados sobre la cancha hubiesen sido otros.

La dupla Fergie-David Gill fue muy exitosa, ambos conquistaron varias ligas, Champions y otros galardones que ubicaron a Manchester en lo más alto del fútbol inglés y mundial. En 2013 ambos se fueron y se llevaron consigo el último título de Premier League que alcanzó el club y a ciencia cierta no se sabe cuando lo volveremos a ver.

Manchester sigue en las noticias pero no por tópicos positivos. La mala gestión, las frustraciones tras cada mercado de traspasos y los constantes zarpazos en el pasto son  carne de cañón para los diarios que se forran a costilla de la desgracia ajena.

Ole y su discurso  están pasando de moda. En más de una ocasión ha caído sobre sus mismas palabras como marioneta que obedece a un guión de “arriba”. El noruego intenta resistir a la presión pero todo sigue igual, no hay luz al final del túnel.

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