Una historia de cine

EL PALCO
La columna de Henry Morales Marquez

Soy un tipo honesto que dice siempre lo que piensa. Por eso molesto a tanta gente hipócrita.

La Champions League a lo largo de los años ha tenido varios ganadores en sus distintas ediciones. Cada hazaña conseguida por ellos ha dejado una historia digna de recordar. Pero una edición en particular es merecedora de un filme de Hollywood: la del 2012. Esa competición lo tuvo todo, una trama interesante llena de episodios de orgullo y superación deportiva, remontadas increíbles, caída de grandes equipos y un triunfo insólito del Chelsea.

Ante la debacle del entrenador Villas-Boas, el Chelsea se tambaleaba por la cuerda floja tras una serie de muy malos resultados en la Premier y la eliminatoria cuesta abajo. A finales de febrero es destituido de su cargo el portugués y entraría en escena el 4 de marzo del 2012 Roberto Di Matteo, designado como entrenador interino. Se pondría al frente de la plantilla, con un currículum extenso como jugador pero nulo como director, enfrentaría la batalla de dar vuelta a la eliminatoria y recuperar el buen rostro en las competencias domésticas.

Cambiando la formación de un 4-3-3 por un 4-2-3-1, el 14 de marzo Stanford Bridge se preparaba para la gran remontada. El DT italiano confiaba en la vieja guardia para sacar el partido adelante y no le fue nada mal. Drogba, John Terry, Lampard y la locomotora Ivanovic en tiempo extra lograban la hazaña y continuaban manteniendo con vida a los blues. Solventando con un 2-1 la eliminatoria de Cuartos de Final contra el Benfica, se acercaba el primer acto de esta obra de teatro.

Las semifinales enfrentaban cara a cara a los de Londres contra el FC Barcelona. Tras una victoria sudada en casa gracias a un gol de Drogba en las postrimerías del primer tiempo, el partido definitivo se jugaba en Barcelona el 24 de abril, una noche mágica de la Champions como diría Luis Omar Tapia. Los culés siguieron con su tónica de juego que provocó la expulsión por agresión de Terry a Alexis Sánchez en el minuto 37, y luego de varias hermosas combinaciones de toques Busquets e Iniesta marcaron. Lo que no avistó el Barça era que en el descuento de ese primer tiempo el capitán Lampard sirvió un pase de libro para que Ramires marcara a placer. Todo se caldeó cuando en el minuto 49, el mejor jugador del mundo Leonel Messi, mandó un penal al travesaño y anunció que lo peor estaba por venir.

Con el tiempo cumplido fueron al extra y de esta manera, con una excepcional cabalgada conduciendo el balón y recortando magistralmente a Víctor Valdés, Fernando Torres marcaba el gol que ponía al Chelsea en una final de Champions y cobrando venganza sobre el club q hacía dos años les había eliminado en esta instancia con serías polémicas del arbitraje.

Todo quedó listo para el Acto Final. El día 19 de mayo en el Allianz Arena el mundo centraba sus miradas en el campo. Con las bajas de Ramires, Terry, Meireles e Ivanovic no había otra opción que tirar del banquillo. David Luiz y el veterano de mil batallas José Bosingwa, ocupaban los puestos en la defensa mientras que Kalou entraba por Ramires.

En la primera parte el Bayern atacó con las combinaciones de Robben y Ribéry , esto llevó a Peter Cech a sacar lo mejor de sí como portero. El tanquista realizó par de atajadas que le valieron para mantener la puerta en cero. En el minuto 83 Thomás Müller marcó de cabeza y el estadio estalló en gritos, pero algo ocurrió. El Chelsea salió a buscar el gol, adelantó líneas y en el minuto 88 se logró un valioso córner. El español Juan Mata centró al área y el elefante africano Didier Drogba corrió en busca del balón, saltó por encima de los tanques y cabeceó el balón al palo derecho de Neuer, cosa que enmudeció el Allianz Arena. Comenzaba el tiempo extra y de esta manera el monólogo de Cech, atajada tras atajada e incluso tapándole un penal a Arjen Robben, que pudo haber significado la derrota total de los blues. Sin que se moviera el marcador, llegaba la hora de los penaltis.

Lahm marcaba el primero para los Bávaros, pero Mata no podía superar a Neuer. El croata Olic voló su disparo y Ashley Cole empataba la tanda, tocaba el quinto para Bastian pero este la mandaba al poste quedando la mesa servida para que Drogba marcara penal definitivo. La alegría invadió los corazones de los millones de aficionados del Chelsea en el mundo. Di Matteo pasaba de ser un simple interino a ser campeón de Europa en tan solo 3 meses.

Esta historia es una de las más lindas de este siglo a nivel futbolístico. Un club mentalmente hundido, tomó un segundo aire y remontó una eliminatoria, dejó en el camino al que era el actual campeón y remó a contracorriente en la Final para así titularse por primera y única vez en su historia como campeón de Europa. Los nombres de Terry, Cahill, Ramires, Cech, Lampard y Mata quedarán grabados en la memoria del club londinense. Lo emotivo que movió toda esa Champions quedará para la historia como una película de Hollywood.

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