PRESIÓN ALTA
La columna de Eduardo Grenier Rodriguez
La presión alta me dura siempre 90 minutos. Tengo más equipos que pelos en la cabeza, pero sueño con ver al Espanyol ganar una Champions. Sigo pensando que la Segunda División de España es la mejor liga del mundo y que Pirlo es mejor que Maradona. Escribo porque mis goles solo los puedo anotar con tinta… y muy de vez en vez, cuando el portero se despista…….
Hago mías las palabras de Diego Simeone, en un acto de apropiación quizás imperdonable desde la controvertida “teoría cholista”, para una vez más ufanarme de mi fanatismo por la Liga Española. Esto, debo confesarlo, no es ya una cuestión de objetividad. Al resto de certámenes europeos –incluso americanos- les ofrezco también mi atención incondicional, mas lo mío con la Santander es un idilio fortalecido a lo largo de los años y, por consiguiente, muy difícil de corromper a estas alturas.
Definía el entrenador argentino hace unos días al club del Manzanares como una entidad “modesta”, pese a que su músculo económico muestra un crecimiento acelerado con el paso de los años. Y aun siendo, probablemente, un acto manifiesto de desfachatez si comparamos con clubes históricos que hoy besan el lodo de divisiones inferiores, la osadía de Simeone permite explicar de manera precisa lo que es hoy la Liga de las Estrellas. Al Cholo que le juzguen los bienaventurados que todavía les profesan atención a sus palabras.
La endeblez institucional llegada desde los palcos ha debilitado de manera ostentosa la capacidad deportiva de los dos monstruos de La Liga. Madrid y Barcelona parecen hoy una caricatura macabra de los grandes favoritos que, por economía y plantillas, deberían ejercer como gendarmes de un campeonato evidentemente roto entre varios pelotones presupuestarios, cuyos propósitos distan de ser los mismos.
A Barça y Madrid se les exige ganar el torneo o asir “en detrimento de este” la Champions League; o ambas, desde luego. Pero la fragilidad y el aspecto trastabillante desde sus banquillos ha abierto de par en par las puertas para una posible coronación del “equipo del pueblo”. Al Atleti le falta muy poco para convertirse en una maquinaria estable durante 38 jornadas: tiene los jugadores, el estilo, la mano dura de su mandamás y el apoyo de una afición fiel. Tiene a Joao Félix… y esto, según parece, es mucho decir. ¿Ganarán por fin?
Lo que sí está claro es que el debilitamiento de los clásicos antagonistas provoca una apertura preciosa en cuanto a la competitividad y el atractivo de buena parte del calendario. Resulta casi tan difícil para un grande visitar Pamplona o el Coliseum Alfonso Pérez como la casa de un rival directo y esto, de forma indudable, ofrece un nuevo panorama en la porfía por los puestos altos de la tabla.
Si subir al trono será una odisea para el agraciado, los puestos de Champions y Europa League muestran una lista numerosa de participantes, y pocos quieren aún oler el hedor del descenso, definitivamente esta es la prueba que estábamos esperando para afirmar, quién sabe si con la misma procacidad de Simeone, que esta vez la española sí es la Liga del Pueblo.