My Precious

EL HINCHA
La columna de Glauber García Lara

Soy un tipo que aprendió a leer y escribir en Cuba post 1959, con todo lo que eso conlleva. Cansado de perder el tiempo y la vida me mudé a USA. No represento a nadie. Solo a mí. Puedo vivir con Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, pero lo que de verdad me lleva es mirar a alguien de frente y hablar por horas. De cualquier cosa…

“Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas”

De los cientos de personajes interesantes que habitan en El Señor de los Anillos, más que los héroes y poderosos, siempre me cautivó Gollum, criatura a la vista despreciable y obsesionada con el anillo único que en ocasiones me recuerda a los grandes clubes de Europa en su perenne y desgastante búsqueda de la Orejona, esa copa tan anhelada que otorga gloria y ruina a partes iguales.

La paradoja de Smeagol-Gollum se cumple cada temporada en el Viejo Continente. Nacen proyectos, mueren proyectos, llegan nuevos DT y otros sufren despidos, se van presidentes y firman cracks, aparecen jeques que hacen contendientes de la noche a la mañana a clubes hasta ayer mediocres. Todos, o la gran mayoría, apuestan la vida por ganar la Champions. Este verano no fue la excepción.

Atrás quedaron los tiempos donde la Copa de Europa era un bonus. La realeza europea, sea en la liga que fuera, luchaba desde la primera jornada hasta la última por el trofeo local, si a la vez caía el titulo continental en las vitrinas del club, bienvenido sea; si no, ya veremos el próximo año.

Cuando comenzó este hipnotismo casi lunático por la Champions? No puedo ubicar la fecha exacta pero fue en algún momento a inicios de este siglo, y partir de ahí todo se descontroló.

Hoy pecamos de herejes si catalogamos como buena campaña alguna en la que cualquiera de los llamados favoritos levanta títulos pero se quedan cortos en el tortuoso camino que lleva al último partido de la temporada. Ese que según dicen todos quieren jugar. Y ganar.

Razón no les falta. Los desembolsos económicos actuales y las plantillas que se forman tienen un objetivo único, lo mismo en Madrid, Barcelona, Turín, Manchester, París, Munich o Londres: conquistar la Orejona.

El ultimo “pequeño” que se llevo la gloria europea fue el Oporto de Mourinho en el ya casi lejano 2004. Antes de los portugueses al menos dos o tres años en cada década, surgía un equipo que mataba gigantes y alzaba la copa al cielo, esos tiempos no volverán.

La UEFA ya amenaza con una super liga donde compitan solo los mas acaudalados, algo así como un evento VIP con membresía exclusiva, sitio vedado para la clase media, utópico para los más pequeños, inaccesible para el resto.

Pienso que el premio excede el esfuerzo, son muchos millones, balones de oro, portadas de revistas, chamarretas vendidas, contratos extradeportivos, spots, portadas de videojuegos. Mencionen lo que huela a dinero y el campeón de Europa estará ahí. Seductor, claro. Peligroso, seguro. Y no es que el dinero moleste, ni los galardones o la fama, todo lo contrario, pero tiene un precio, excesivamente caro.

En esta guerra por dominar Europa las víctimas engordan memes y sufren el destierro de los desechados, nadie se salva. Solo vale el éxito. Las canteras son cada vez menos canteras, su propósito mutó de servir de relevo y mantener una estructura institucional a vender talento. Los técnicos llegan para ganar, no para formar, y los futbolistas son moneda de cambio. Las lealtades nunca fueron menos duraderas.

Hace apenas unas horas Nadal hizo historia en New York y se colocó a solo un Grand Slam de Federer. A la pregunta que le hizo un periodista previo a la final si le obsesionaba ser el tenista más ganador de Majors respondió de la forma mas honesta posible: “Duermo muy bien con mis 18 títulos, lo que de verdad me motiva y ocupa es ponerme en posición de ser competitivo. Ganar o perder es algo que va más allá de mis capacidades”. Su respuesta debería estar grabada en cada academia deportiva del planeta.

Lo peor de todo es que no se atisba un mínimo de cordura en el tema, ni siquiera se disimula. Directivos, jugadores y fans van como insectos a la luz, no importa morir, solo llegar a ella. Cueste lo que cueste.

En algún momento de la saga literaria, Frodo deseó la muerte de Gollum, sin saber que sería el destinatario de su anhelo quien lo libraría y salvaría de la carga maldita. Solo espero que estemos a tiempo. Pero la Champions ya casi comienza y presiento que la Oscuridad de Mordor amenaza otra vez la Tierra Media.

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