Cuestión de oportunidades

A BALÓN PARADO
La columna de Alejandro Céspedes Morejón

El fútbol es como la vida, golpeas bien la pelota y no siempre es gol…..

Hoy solo tengo ganas de comentar sobre baloncesto, a pesar de que aquí terminaremos hablando de fútbol inevitablemente. Y es que este mundial «se la ha puesto en China» al más creido y «sabelotodo» de los profetas.

De los tres primeros en las predicciones pre competencia, solo España está en semifinales. Argentina bajó al favorito Serbia, y Francia mandó a las gradas al prepotente equipo de Estados Unidos.

Y es que las cosas han cambiado en el desarrollo deportivo de muchas disciplinas en varios paises. El baloncesto posicional europeo que enfrentó el Dream Team de USA (The Real and Only One Dream Team) en los Olímpicos de Barcelona 92′, no fue igual que el que le ha tocado a sus predecesores. Y eso es una realidad tan incontrastable como que siguen siendo los mejores.

Pero para cada momento hay una oportunidad diferente, a pesar de pretender hacer de la historia una fotocopia remasterizada.

En el fútbol mundial hay sobrados ejemplos de las oportunidades que unos tuvieron para marcar épocas con diversos records y la de los que han aspirado a mejorarlos.

Tras su exuberante carrera, Romario hizo comentarios sobre las diferencias del fútbol que le tocó jugar a él y las de Pelé. Su búsqueda obsesiva de igualarlo en los registros anotadores le hizo ir a marcar goles hasta Autralia con más de 40 años. Igualmente O Rey puede decir algo similar sobre Neymar, que ha ido pulverizando sus números individuales en la Seleçao en casi una década de reiterados amistosos ante equipos como Kuwiat, Qatar, Japón y Arabia Saudita.

Los números goleadores de las bestias del siglo XXI, Messi y Cristiano Ronaldo, son cosas videojuegos. Titanes del siglo pasado como Batistuta, Ronaldo, Hugo Sánchez y Müller, los avalan en público, pero no dejan de especular con el tema de la calidad de los contrarios que han enfrentado mientras los acompañan equipos nunca antes reunidos.

El Cholo Simeone decía en conferencia de prensa antes de su segunda final de Champions League ante el Real Madrid: «No creo en venganza. Creo en una nueva oportunidad de lograr algo importante».

Por tanto creo que comparar a Maradona con Messi, Cristiano Ronaldo y Eusebio, Garrincha y Ronaldinho, el juego del Brasil de los ochenta con el de la España del triplete, o el Ajax de las tres Copas de Europas con el Bracelona de Guardiola, es cuestión de que tus gustos tengan la oportunidad de prevalecer en una disputa cualquiera, al precio de que sufras una lesión permanente en tu capacidad de apreciación.

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