Más allá del petróleo también hubo Liga

MEDIA VOLEA
La columna de Ernesto Amaya Esquivel

En tiempos de reggaeton cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que «saben de fútbol» confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias.

Es probable que la Ligue 1 sea un campo desconocido para muchos de los que siguen el fútbol. Torneo definido desde la primera fecha, desproporción total entre un equipo y los demás, ausencia de jugadores top, de prensa sensacionalista y de la espectacularidad en los estadios hacen del antiguo Championnat algo monótono y aburrido.

No siempre fue así, para los que su fútbol empezó en el 2009, algún día el Nantes, Lyon, Bordeaux, Stade de Reims y Marsella animaron el circuito. Para sorpresa de todos en 2017 un súper Mónaco logró lo que puede ser el título más importante en la historia de la liga. No por récord ni números extravagantes sobre la cancha, sino por devaluar el poder de los petrodólares de Al-Khelaifi.

Quizás por deducción se asocie al PSG con el equipo más laureado de Francia, pasa a menudo, pero no es así. Saint-Étiene archiva en sus vitrinas diez campeonatos ligueros y una rica historia, hombres como Laurent Blanc y Michel Platini adornan el pasado de Los Verdes.

Con la llegada de Qatar a tierras parisinas por el año 2011, el PSG tomó otra dirección. Comenzaron a aterrizar jugadores con caché, mediáticos, talentosos y otros que, aunque sus mejores momentos se fueron, trajeron a la Ligue 1 la prensa necesaria para acaparar la atención de todos.

Zlatan, Pastore, David Luiz, Cavani, Lavezzi, Marquinhos, Thiago Silva, Draxler, Neymar, Di María, Thiago Motta, Verrati, Mbappé y hasta el mismísimo Beckham han desfilado por el Parque de los Príncipes.

Los títulos en torneos locales se han sucedido uno tras otro. Me atrevo a decir que hasta yo al frente de semejante banda alguna copita me anoto. El PSG pudiera parecer un gran club, pero la historia no se compra, se fabrica.

La gran deuda y principal objetivo siguen siendo la Champions. Han sido víctimas de fracasos, bochornos y papelazos, el billete no ha cuadrado con la caja. Cuando la mística de la camiseta llama a sus dioses no hay moneda que se interponga en el camino, remontadas a manos de Barcelona y United son dos de los ejemplos más recientes.

El tiempo pasará y de tanto insistir puede que un día ganen. No importa como lo hagan, el fin les justificará los medios. Por lo pronto nos queda disfrutar de una liga que desde agosto ya tiene un claro vencedor.

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