Amor de fútbol

El fútbol y yo
La columna de Alay Fuentes

«Mucha gente dice que el fútbol no tiene nada que ver con la vida, no sé cuánto saben de la vida, pero de fútbol, ¡no saben nada!» (Ángel Di María)

“Los amores cobardes no llegan a nada”
Silvio Rodríguez

Soy de las personas que aún cree en el amor (tal vez estoy loco). No importa cuán convulsos y difíciles sean los tiempos, mi corazón guarda una porción llena de músculos y venas para arropar este sentimiento, no se trata de arrojarse al vacío por amor o de surcar los siete mares en busca de tu ser amado, no, me refiero a la química existente entre dos seres únicos, que también puede ser física, ¿por qué no?


Este sentimiento del que hablo, no es amor de mercado y mucho menos cobarde, es amor a un club, profesado por colosos tan pretéritos como la vida misma. Es el amor al fútbol el móvil ideal para adentrarnos en un conglomerado de nombres que nos trasladarán por un sino muy lejos del pasaje normal, muy lejos de pensamientos banales o de aseveraciones insultantes, no es un escrito para ‘fansboy’, más bien es un referéndum para los que añoramos la fidelidad futbolística, para los que extrañamos a esos jugadores de futbol que cortejaron, engrandecieron y habitaron un club.


Este argumento pretende rendirle honor a estos asombrosos Cyranos de Bergeracs que proporcionaron todo de sí, a las instituciones de sus vidas, a los clubs de sus amores, Pelé, Di Stefano, los Maldini, Zanetti, Totti, De Rossi, Batigol, Del Piero, Raúl, Gerrard, Lampard, Puyols, Xavi, Iniesta, y Messi son ejemplos irrefutables de lo anteriormente expuesto… El Santos, Milán, Real Madrid, Inter, Juve, Barcelona, por solo citar algunos clubs, hicieron sentir únicos a estos Lores de potreros y calles los cuales se rompían y rompen aun su alma por el club de sus amores.


Muy difícil en estos tiempos post modernos poder encontrar un hacedor de juego que no se deje llevar por convenciones millonarios o primas estratosféricas, que priorice su amor y lealtad antes que lo demás, de ahí la suma importancia que adquiere la fidelidad de estos jugadores canteras de su club, (y no solo por haberse formado desde pequeños en dicha institución, sino por el espacio transcurrido en ellas).

El mundo del fútbol cambio hace mucho, como también cambian las estaciones, pero el espíritu de identidad y folklor de estos gladiadores siguen unidos al corazón de su club, al ADN de sus fans, un solo bombeo es suficiente para encontrar la luz a la posteridad, a lo eterno…

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