MEDIA VOLEA
La columna de Ernesto Amaya Esquivel
En tiempos de reggaeton cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que «saben de fútbol» confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias……
El fútbol, como deporte que es, tiene sus polémicas, momentos históricos, pasajes que hasta los que nacimos en esta era moderna recitamos como si lo hubiésemos vivido, pero el más universal también tiene a sus olvidados.
Jugadores, equipos y directores que marcaron pautas en este mundillo están en peligro de extinción. En un futuro no muy lejano nadie los recordará por el simple hecho de no ganar o no dejar una huella en papel que sirva de patrimonio a los que están por venir.
Me viene a la mente un Bielsa: formador, estudioso, genio de la táctica, buen tipo y un loco empedernido. Las cosas de Marcelo son únicas, quizás pase a los libros como alguien intrascendente por no lograr en Europa el batacazo que lo ubique en la élite, aunque sus logros para mí jamás pasarán inadvertidos.
En este aspecto de los despojados de la historia del ganar creo que el principal premio se lo lleva Michael Ballack, describir a este jugadorazo es un placer. Todo lo hacía bien, temple, liderazgo, el típico tanque alemán, pero su trayecto está marcado por el número dos. Es quizás de los que se fue y el fútbol quedó en deuda con él. No pudo con la Euro ni con el Mundial ni la Champions, siempre quedó a la sombra del subcampeonato.
El ángel del Madrid Raúl González Blanco fue de los más inteligentes que vi sobre una cancha de fútbol. No era el más rápido ni el más potente y mucho menos el de mejor físico, pero siempre tenía una solución efectiva a los problemas. Si su balón de plata hubiese sido de oro y en el 2008 Luis Aragonés lo hubiera llevado a la Eurocopa la historia en la mente de los más nuevos sería distinta.
De los segundones en el
balón de oro se pueden escribir varios libros, diría que cientos: BerndChuster,
Hans Krankl, Kenny Daglish, Roberto Baggio, Thierry Henry, en fin, son muchos y
de haberlo ganado alguno de ellos el presente sería otro.
A nivel de clubes el Arsenal será y de
hecho ya es uno de los grandes sin corona en el panorama actual. ArseneWenger
logró meter miedo en la Premier con sus equipos y sistema de juego, pero la
orejona jamás llegó. Hombres como JensLehmann, Sol
Campbell, KoloTouré, Ashley Cole, Gilberto Silva, Patrick Vieira, Robert Pirès,
FredrikLjunberg, Dennis Bergkamp, Cesc Fábregas y Henry pasaron por los gunners
y no acariciaron el sabor de la Champions. El único hito recordable del francés
y los cañoneros es haber ganado invictos la liga en la temporada 2002-2003, los
otros galardones colectivos irán pasando a un segundo plano.
A veces el fútbol es injusto. La memoria del aficionado no admite medias tintas, el ganador siempre será recordado y su nombre pasará a la inmortalidad. A esos que no levantaron el trofeo y la vida no les dio la oportunidad de adjudicarse un galardón individual poco a poco se los llevará el viento.