“A state of mind”

TOQUE CORTO
La columna de Jose Eduardo Borrego Zaldivar

Gamer, geek, nerd, pero sobre todo cubano que vive y muere por el fútbol. Sus cicatrices lo demuestran.

El éxito es una moneda ingrata. Cuando compramos y pagamos con ella nos hace perder la perspectiva, la big picture de los americanos. Decía un “loco” del fútbol como Marcelo Bielsa que «el éxito es deformante, (…) el fracaso es todo lo contrario, es formativo (…) nos vuelve coherentes». Según este razonamiento, encontrar después de la victoria el estado mental adecuado es fundamental, pero lo que en realidad fortalece es la capacidad de levantarse y aprender de las derrotas.

El “poeta” Valdano dijo un día que «el fútbol es un estado de ánimo», él lo supo entender, pero también aprendió a sufrirlo. Para un entrenador es siempre un reto encontrar ese estado en el inconsciente colectivo y construir plantilla que compita, arriesgue y gane. Si ganar es lo que importa, ¿qué hacemos con la derrota? Al baúl, se bloquea. Quizás sea por esto que mientras más arriba, más duele la caída, la gravedad también ahí se impone.

Al analizar este nuevo siglo todo encaja: los equipos más ganadores son aquellos que priorizan el aspecto psicológico, y un claro ejemplo fue el Barca de la Era Guardiola con sus -ahora no tan hilarantes- vídeos de Coldplay y las apasionadas charlas de medio tiempo. Pep lo supo entender y dio con la clave del éxito. No solo competían, eran imparables y lograron crear un ciclo impresionante. Un precedente fue sentado; importaba el talento, sí, pero también el estado mental colectivo para poder competir, llegados a un punto, contra sí mismos.

Massimiliano Allegri podría haberse acomodado luego de su segundo Scudetto con la Juventus, pero la mentalidad transmitida a su squadra -y el poderío económico- le ha permitido dominar la península itálica durante siete años. Su fútbol no es el más alegre, ni siquiera el más vistoso; pero es un fútbol disciplinado y para ganar. No hace falta -aunque se agradece- una serie documental para enterarse de cómo funciona un proyecto ganador que marca época en el Calcio. Allegri supo entender y lo logró.

Es imposible pasar por estos años sin nombrar a otro “loco” del mundillo, el señor Jurgen Klopp. La agresividad y eficiencia propias de su estilo Gegenpress le han servido para granjearse la fama de exigente, pero su terquedad y pasión es tal, que la exigencia se ve recompensada por el éxito. Jurgen sabe que la fórmula pasa por conocer a fondo a su plantilla, su arsenal; saber que da cada jugador y dónde saca más partido a sus capacidades.

No relajarse cuando el éxito se acumula es simplemente una capacidad a disposición de pocos equipos e indudablemente insostenible sin la figura de un entrenador previsor y disciplinado, con esa visión de proyecto que todo club agradece. Lo más difícil de ganar es volverlo a hacer; y la mentalidad adecuada siempre será el mejor complemento a las capacidades del jugador. Un grupo fuerte y compacto, siempre es un as bajo la manga.

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