La maldición del 7 en Old Trafford

MEDIA VOLEA
La columna de Ernesto Amaya Esquivel

En tiempos de reggaeton cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que «saben de fútbol» confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias……

El deporte como todo en la vida tiene sus mitos, cábalas y creencias. En el fútbol son varios los sucesos que han pasado de una generación a otra y hasta forman parte de la historia universal.

Los fatídicos goles de Aaron Ramsey asociados a la muerte de algún famoso, la maldición del Benfica luego de que el club no aceptara la petición de aumento salarial del DT Béla Guttman o construir el estadio de Querétaro, México sobre un antiguo cementerio,son algunas de las leyendas más conocidas en el ámbito futbolero.

Otra que se está gestando es la del número siete en Old Trafford. Manchester United siempre ha tenido en sus filas a reconocidos “7” y la mayoría han marcado época. George Best, Bryan Robson, Steve Coppell, Erick Cantona, David Beckham y Cristiano Ronaldo son algunos. Casi todos con una excelente hoja de recorrido y varios balones de oro.

Desde la salida de CR7, el dígito ha sido maldito para el club. Varios jugadores con cartel han fracasado y sus cifras goleadoras dan risa.

Michael Owen fue el primero en llevar semejante dorsal tras la salida del portugués y más allá de historia poco pudo aportar, solo cinco tantos en 31 partidos, su nombre solo sonó en un derby frente al vecino Manchester City.

Antonio Valencia intentó brillar con ese peso en la espalda y rápido regresó a su habitual 25, de extremo poco lució, pero la reconversión a lateral lo hizo un mejor jugador. El argentino Ángel Di María, quien figura como el peor fichaje en la historia del club, solo marcó tres goles y al año abandonó la disciplina con deudas pendientes sobre el campo, solo un golazo frente al Leicester es lo que queda en la memoria del aficionado.El fideo se ha reencontrado con la luz en el París Saint Germain.

Otro de los afectados fue Memphis Depay, sensación en el mundial de 2014 con Holanda. Jugó bajo las órdenes de Van Gaal en el teatro de los sueños y solo convirtió tres veces. Año y medio le valió para ser vendido como una de las tantas decepciones de los Glazzer.

Alexis Sánchez fue el último en sucumbir ante los encantos del número. El tocopillano, de excelentes registros en la Premier con su ex equipo Arsenal, tuvo una aventura llena de sombras y descalabros, la cual acabó con su cesión al Inter de Milán.

Entre todos marcaron la pálida cifra de 14 goles en 155 partidos. Algo increíble para la calidad probada antes de recalar en los Red Devils.

Apuntando a ser la próxima víctima está Jesse Lingard, quien en varias ocasiones ha hecho un guiño a la chamarreta indomable, aunque en honor a la verdad no tendría que esforzarse mucho para ser otro de los fiascos apodados con 7.

Fíjense si este aspecto ha trascendido entre los más nuevos que se comenta entre pasillos y bastidores que el jovencito Daniel James se negó rotundamente a portar la camisa embrujada para no ser el próximo gafe. Hasta el momento James lleva el 21 y lo ha hecho a las mil maravillas, de lo contrario ya hubiese sido un fracaso, especulo yo.

¿Será este naciente maleficio un castigo a la vanidad de la directiva del club? ¿un azote ante lo mal hecho tras la salida de Fergie? ¿a la preocupación desmedida por las finanzas y no por los resultados sobre el terreno?

En un futuro no muy lejano quizás podamos desentrañar que se trae la camiseta 7 con los jugadores de uno de los clubes más exitosos del viejo continente. Por lo pronto muchos lo han intentado y nadie ha logrado brillar con luz propia.

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