BALÓN DIVIDIDO
La columna de Javier Arguelles
La diferencia entre el triunfo y el fracaso depende más de lo que queremos creer de los goles marcados o no marcados en los que la suerte es el factor determinante.
Alfombra roja, trajes costosos, flashes, entrevistas, glamour.
Digamos que es la semana de la frivolidad en el mundo del fútbol.
En
la Scala de Milán se reunió la crema y nata del balompié para premiar
lo mejor del año alrededor de la esférica. De todos esos galardones solo
hay dos que me parecen resaltables, el premio Fair Play y a la mejor
afición.
El título a momento más deportivo del año se lo llevó el Leeds United del Loco Bielsa. Marcelo le pidió a sus jugadores que se dejaran anotar un gol luego de haber marcado uno con un rival en el suelo. El tanto que recibió, resultó el del empate definitivo entre su club y el Aston Villa que lo dejaba sin posibilidades de ascenso directo a la Premier.
Sin dudas es una actitud ética de gran altura, lo extraño es que sea inusual. Bielsa lleva el mote de loco pero yo creo es el más cuerdo de todos. Y lo es el rosarino porque utiliza el fútbol como modelo para educar, para dar el ejemplo. Era más fácil tomar el camino corto y seguir jugando, pero ¿qué hubiera enseñado? ¿Qué lección se hubieran llevado los niños que estaban en la grada? Su gesto fue más importante que un ascenso, pues su ética recorrió el mundo y se convirtió en ejemplo. Las metas hay que alcanzarla por méritos propios, no dañando a nadie ni cometiendo fraude.
El premio a mejor afición lo ganó la señora Silvia Greco. Si tengo que describirla utilizo la palabra MADRE. Esta brasileña le narra todos los partidos del Palmeiras a su hijo invidente. Lo hace describiéndole todo, cómo son los jugadores, cómo está la afición y por supuesto lo que sucede en el campo.
Lo mejor de estos premios es que, tanto Bielsa como Silvia, los recibieron sin buscarlos. Uno lo hizo por su carácter tan honorable y la brasileña por amor. El sábado pasado Magol preguntaba en su columna lo siguiente: ¿Por casualidad alguien sabe de qué trata este deporte? Y la verdad yo no tengo la respuesta, pero si tuviera que formular una partiría de estos premios.
El fútbol es una vitrina para las actitudes correctas que se tienen que fomentar. Es el escaparate más global para hacer que lo que hizo Bielsa sea lo normal y no la decisión de un loco. Es el grito de gol, las lágrimas después de una derrota, el sufrimiento tras un centro a la olla en el último minuto, es el abrazo entre dos personas antagónicas. El fútbol es sencillamente lo que se imagina Nikollas en cada narración de su madre.
En cada gala de la FIFA debería resaltarse más el valor de estos premios y dejar a un lado la mercadotecnia y lo insulso, que el The Best sea para los que engrandecen este deporte.