BERLÍN, BERLÍN…

EL FÚTBOL Y YO
La columna de Alay Fuentes

«Mucha gente dice que el fútbol no tiene nada que ver con la vida, no sé cuánto saben de la vida, pero de fútbol, ¡no saben nada!» (Ángel Di María)

Era una mañana fría y gris, (al menos para mí). Los doce grados de temperatura me hacían sentir helado, aunque muchas de las personas que iba encontrando a mi paso no parecían percibirlo. La calle adoquinada servía de lazarillo y guía a nuestra travesía; a un lado un viejo cementerio, al otro un sin número de bares se arremolinaban sobre el adoquín expuesto de la ciudad.

Tal parecía que caminara por el Valle de Godric en busca de la verdad sobre Albus Dumblendore, pero un divino edificio Renacentista me sacaba de mi letargo y me devolvía a mi realidad. Estábamos en Kopenick, un poblado histórico y muy antiguo, ubicado en la confluencia de los ríos Dhame y Spree, al sureste de Berlín.

Mi hermana, transformada en guía, me comentaba pormenores de esta antiquísima ciudad. Era tan interesante la charla que caminamos casi un kilómetro sin darnos cuenta. Tomábamos un Usban para recorrer otra parte del distrito cuando, de repente, ante mis ojos sobresalía un estadio con forma de pequeña bombonera. Mis sobrinos, que han estado presente en toda mi narración, gritaron: «!!!AN DEN ALTEN FORSTEREI!!!» Yo, sorprendido, le pregunto a mi hermana por lo que habían dicho. Y tomando una bocanada de aire, la improvisada guía me repite en alemán: «Stadion An den Alten Forsterei», o para que entiendas: el Estadio en el Viejo Forestal, la sede del 1.FC Unión Berlín, equipo del que son fans tus sobrinos y una gran parte de la escuela a la que asisten».

Para mí fue todo un acontecimiento pues imaginaba que casi todo Berlín era seguidor del Hertha, pero ese día descubrí que la parte más oriental de la ciudad hinchaba por los Eisern Union (férrea unión). Fundado oficialmente en el 1966 sobre los cimientos del FC Olimpia Oberschoneweide (club iniciado en el 1906), el Unión fue uno de los clubes que se incorporaron a la Bundesliga después de la caída del muro y finalizada la guerra fría. Las raíces del club se asentaron en un barrio obrero, lleno de trabajadores de industrias, específicamente del acero (de ahí el apodo de acereros), los cuales se convirtieron en sus primeros seguidores, aunque en la actualidad están siendo seguidos por diversas comunidades hippies y punk, tribus urbanas que ven el fútbol como un catalizador de emociones.

Ya en el interior del estadio la vista es excelente, una grama natural cubre con afán el terreno. Los colores rojo y amarillo dominan todo mi espectro visual. Es muy difícil no quedar rendido bajo aquella magnifica vista. Estaba dentro de un terreno de fútbol, y sin embargo no podía dejar de pensar en la puesta escénica de un film expresionista de Fritz Lang. Todo dentro del complejo deportivo cumplía su función, nada escapó a la mirada del diseñador del An den Alten Forsterei. Asientos, locaciones, sala de trofeos, escaleras, o galería deportiva conformaban un todo incluido soberbiamente minimal.

Pero lo que hace grande a este club es la unión irremediable entre sus hinchas y la directiva. Los berlineses del este conmemoran muchos eventos dentro de su instalación: conciertos de músicos locales, pasarelas, el día del sofá (muy divertido por cierto), proyección de partidos de fútbol, de hockey y sobre todo, la fiesta más esperada la navidad, donde se fusionan los cánticos futbolísticos con los villancicos conmemorativos; fiesta a la que asisten no solo los fans del Unión, sino de todo Berlín.

El 1.FC Unión Berlín recién ascendió a la primera división alemana después de 53 largos años. Desde su creación y posterior reinserción este ha sido su sueño más deseado, para ellos no hay nada mejor que esto, ni la Intertoto lograda en 1986 (premio compartido por varios equipos). Jugar en primera junto a su fanaticada es su mayor premio. Es este equipo de Kopenick un conglomerado de pretensiones, ganas, un espacio de lucha constante, primeramente contra la Stasi y sus clubes, luego contra los equipos pudientes de Berlín. En estos tiempos, por erradicar y apartar a un sector neonazi de sus hinchas, el 1.FC Unión Berlín es una Unión de Acero.

Diego y Fernando se sienten orgullosos de su club, de su familia variopinta, de sus raíces, de su estigma contestatario, trasgresor e irreverente. No importa que no sean el club más importante de Alemania, ni el de mejor economía en la capital bávara, pero es una institución que no se separa de su identidad, de su gente, que mira al futuro con ojos de verdad.

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