EL BRUJO BLANCO

LAS COSAS DEL FÚTBOL
La columna de Lorenzo Martínez Gener

Desde que tengo uso de razón el fútbol envuelve casi la totalidad de mis momentos más gratos. El romanticismo del juego de antaño fue erigiendo el concepto que tengo sobre este bendito deporte. Las cosas del fútbol no tienen épocas. Los grandes jugadores, los equipos ganadores y los partidos vibrantes trascienden en el tiempo perdurando hasta la eternidad, con un nivel de idolatría digno de los profetas divinos o los dioses de la Antigua Grecia.

El pasado 5 de septiembre se cumplieron 57 años de una fecha significativa en la historia del Real Madrid: el debut de un ícono del madridismo llamado Amancio Amaro Varela, más conocido por el “Brujo Gallego”. Fue en un partido de la extinta Copa de Europa ante el club belga Anderlecht, como local en los predios del estadio del paseo de La Castellana ante 100 000 espectadores. Luciría el dorsal 7 en su camiseta, número que ya es mítico en la historia del club.

Amancio tuvo la dicha de ser jugador estandarte del Real Madrid que ganaría la sexta Copa de Europa; con un golazo incluido en la final. Santiago Bernabéu no se lo pensó dos veces y montó el equipo que revelaría al Madrid de las cinco Copas de Europa en torno al gallego, sin dudas un jugador exquisito que sobresalía no solo por su talento para emocionar al respetable, sino por su sacrificio y entrega, siempre presente en sus actuaciones.

Para Bernabéu, en el Real Madrid siempre debían jugar los mejores sin escatimar en esfuerzos. Pues el caso de Amancio refleja las ansias del presidente por mantener su criterio. No fue un fichaje nada fácil; primero porque el club no atravesaba por una situación económica favorable y segundo porque en la pugna por el mediocampista del Deportivo se encontraban el Barcelona y el Sevilla. A pesar de que don Santiago se quedó solo en la negociación ya que su junta directiva no lo apoyó por considerar desproporcionada la operación económica (hablamos de 12 millones de las antiguas pesetas), Bernabéu no claudicó y regresó de A Coruña con el fichaje del gallego bajo el brazo.

Santiago Bernabéu apostó por Amancio y la regeneración deportiva del club arriesgándose demasiado, pero así son los valientes y soñadores. Al llegar al conjunto merengue tuvo que modificar su juego y adaptarse a su nueva posición de extremo por la derecha. Era habilidoso, rápido y le encantaba regatear, así que su nueva posición le vino como anillo al dedo.

Amancio logró junto a sus compañeros instaurar un dominio total en la liga ya que ganaron 9 títulos desde 1962 al 1976, algo muy parecido a lo que en la actualidad hace el Barcelona de Messi. A esta superioridad liguera hay que sumarle una Copa de Europa y una Eurocopa con la selección nacional, méritos suficientes que le valieron para ser seleccionado como el Balón de Bronce en las votaciones de 1964, solo por detrás del fenómeno español Luis Suárez y el escocés Denis Law.

La magia del Brujo lo condujo a disputar un partido amistoso entre la selección de Brasil y un combinado de jugadores del resto del mundo y cual sería el asombro del ibérico al recibir la visita de Pelé quien por aquel entonces era el mejor jugador del planeta para retratarse con él, un gesto que reforzaría la imagen futbolística del jugador merengue.

Al retirarse pasó a los banquillos, donde sus brujerías continuarían en el Castilla, pues tuvo la dicha de ser considerado el padre futbolístico de una de las generaciones de jugadores blancos más exitosa y recordada de la historia: “La Quinta del Buitre”; donde no solo se encargó de formar a estos chavales para triunfar posteriormente en primera división, sino que se coronó como Campeón de Liga en segunda división en 1985. Sin dudas era una especie de Rey Midas para el madridismo.

En el presente no se le ve muy ligado directamente al juego; aunque siempre está al tanto de la actualidad merengue. Para la eternidad el nombre del “Brujo Amancio” estará ligado a la historia del Real Madrid, ¡Gracias Brujo! Por tu fútbol y por tu magia vinculada siempre a los grandes éxitos del conjunto blanco. Gracias por enseñarnos que el talento en el fútbol es importante pero sin esfuerzo, entrega y sacrificio no hay nada, valores un poco en desuso en el fútbol actual.

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