T1TO ES ÚNICO

EL PALCO
La columna de Henry Morales Marquez

Soy un tipo honesto que dice siempre lo que piensa. Por eso molesto a tanta gente hipócrita.

En una época que se caracteriza por extremos de velocidad endemoniada, delanteros de más flexibilidad, movilidad y capacidad de asociación en el campo, Lewandowski se ha vuelto un oasis en el desierto para los amantes del tipo de jugadores que representa el polaco. Alguna vez, Johan Cruyff lo describió como que “no es de técnica excesivamente depurada pero tiene mucha facilidad para el gol y se especializa en eso, ya sea con la cabeza, pecho o pies. Da lo mismo: el fin justifica los medios”.

Su historia de superación personal va más allá de ser simple. Fue tildado de flojo, flacucho y débil por más de un entrenador debido a su carencia de masa muscular. Al arribar al Borussia Dortmund era conocido con un apodo bastante peculiar por la afición del Signal Iduna Parking; a Robert le decían el Chancentod (desperdiciador de ocasiones) y la prensa no entendía para qué lo habían contratado. Fue víctima de duras críticas por parte de Klopp, alguien que no era habitual en este tipo de declaraciones. Pero Lewandowski no se rindió y llegó a trabajar seis horas por día en el gimnasio para ganar masa muscular, porque ya era un problema que arrastraba desde Polonia y que reflejó en su tesis de licenciatura de Educación Física y Deporte.

Su reivindicación fue más que visible, tan alto fue su rendimiento en los años posteriores que llamó la atención del Bayern Munich por el cuál fichó en 2014. Cada año impone unos números sensacionales, de hecho en cada una de las últimas cinco temporadas marcó 40 goles o más en todas las competiciones. Su altura en medida parece ser pequeña para un hombre que gana tan fácil de cabeza, poseedor de un excelente juego de espaldas al arco y además cuenta con la potencia de disparo que se ve compaginada con su magistral serenidad para definir en el uno contra uno.

Líder indiscutible en su selección y pilar fundamental en el esquema del Bayern, Tito ya afila sus dientes para decorar la mayor cantidad de goles posibles está temporada. Su inicio de campaña no es para nada distinto a lo que nos tiene acostumbrados, 17 goles en 12 partidos, algo inverosímil pero la verdad muy común en él. Su nombre es sinónimo de «gol» en el mundo entero, teniendo pocas comparaciones a nivel mundial y en mi opinión muy personal: el mejor 9 que hay hoy en día.

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