MEDIA VOLEA
La columna de Ernesto Amaya Esquivel
En tiempos de reguetón cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que “saben de fútbol” confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias.
El fenómeno de la internet hace que los recuerdos futbolísticos más lejanos vuelvan a ser vivencias del presente. Algo similar me pasó por estos días al ver que Nemanja Vidic cumplía años y de repente una ola de pasajes invadieron mi mente.
Su fichaje por siete millones proveniente del Spartak de Moscú, la primera liga que conquistó en el 2006, la Champions ganada en 2008, sus inicios como capitán del Manchester United, esa cara rota en uno de los juegos ante los vecinos del City y casi todos los tacles que realizó retornan a mi cabeza como si hubiese sucedido ayer.
La verdad es que fue hace tiempo, pero imágenes como esas son difíciles de apartar del cerebro y más si se trata de un jugador que sin mucha prensa clasifica como uno de los mejores centrales en la historia de la Premier League.
Si Vidic es grande, en gran parte se debe a su compañero de zaga Rio Ferdinand. Juntos hicieron historia al ganar 12 títulos en Inglaterra, una Champions y un Mundial de Clubes. Medirse a estos dos era como chocar constantemente contra una pared de hormigón. Se dice que la capacidad de entendimiento entre ambos era tal que parecían salidos de la misma cantera. La garra, la entrega y la pasión los unió en la cancha y en la vida, son como hermanos.
El serbio tuvo un camino lleno de glorias y transitó por cinco equipos: Spartak Subotica, Estrella Roja de Belgrado, Manchester United e Inter de Milán. Desde su primera presentación en el Subotica City Stadium dejó bien claro que ese día nacía un grande.
Su cara pálida, fría y de pocos amigos eran atributos que utilizaba para imponer respeto en el campo rival más allá de ser un defensor total. Era fuerte en el juego aéreo, eficaz en el uno contra uno, rápido para realizar los cortes y un excelente tacleador. Se antojaba complicado encontrarle alguna fisura sobre el terreno.
Nemanja archivó galardones individuales raros de encontrar en un marcador central, como sus elecciones al jugador de la Premier League en los años 2009 y 2011, casi siempre estos premios han recaído en goleadores o futbolistas de corte ofensivos. También integró en varias ocasiones el once anual de la FIFA y cuatro veces fue incluido en el equipo ideal de la Barclays.
Una lesión en la rodilla fue el inicio de su debacle deportiva. A base de sacrifico y voluntad regresó a las canchas y regaló los últimos destellos a la afición de Old Trafford. Un público que no olvida todo lo que dio, aportó y luchó por la playera. Ese número 15 todavía está presente a la hora de recordar sus actuaciones sobre el pasto. Ese gol ante el Chelsea cuando el United agonizaba, jamás será borrado por ninguno de los que ese día vio el encuentro.
La muralla serbia tiene un espacio garantizado en el sitio de los inmortales del United y por qué no un asiento seguro en el barco de los mejores defensores de la historia. Con la partida de Vidic la manada roja perdió a uno de los últimos guerreros de la camada de Sir Alex.