CORAZÓN DE ACERO

EL PALCO
La columna de Henry Morales Marquez

Soy un tipo honesto que dice siempre lo que piensa. Por eso molesto a tanta gente hipócrita.

En ocasiones olvidamos cuán cambiante suele ser la vida y cómo a veces basta solo un minuto para despojarte de todo con lo que un día soñabas. Rubén de la Red, quién fuera alguna vez un flamante producto de la cantera del Real Madrid, conoce muy bien la fragilidad de nuestra existencia y sus impredecibles giros. Su pesar fue tan grande que reconoció: “A veces la vida te golpea fuerte, tan fuerte que es capaz de quitarte un sueño, pero incluso un sueño hecho realidad”. Esta es su historia.

Corría el minuto 12 en el Stadium Gal, donde el Real Unión de Irún recibía al portentoso Real Madrid en un partido de dieciseisavos de Copa del Rey. Partido que transcurría sin la menor trascendencia hasta que el árbitro principal detiene el juego. Rubén de la Red caía desplomado en el césped sin conocimiento. Público, rivales y compañeros se llevaban las manos a la cabeza, atónitos frente a aquella escena. Ninguno sabía, mucho menos el propio Rubén, que este sería su último partido vistiendo de corto.

Decenas de pruebas médicas le fueron realizadas, y ninguna arrojaba un resultado concreto sobre el problema cardíaco que afligía a De la Red. Perdido en sí mismo a sus 25 años la incertidumbre rodeaba su futuro. Inevitablemente, la situación le superaba y destrozado lo explicaría todo en una conferencia de prensa que calaría profundo. Las lágrimas del Pumuky contagiarían de tristeza al mundo del fútbol.

En medio de todo, recibió la mano de Jorge Valdano, quien según el propio jugador le “explicó que había vida más allá del fútbol”. Se apoyó en su familia y se sacó un curso de entrenador como plan alternativo mientras preparaba su regreso. Entrenaba en casa con vistas a regresar a las canchas, pero nadie se atrevía a darle la oportunidad. Las muertes de Dani Jarque y Antonio Puerta marcaban el panorama futbolístico español, de esta manera nadie quería cargar con la responsabilidad de volver a poner en un terreno a un muchacho que casi pierde la vida en uno.

Lo pasó mal la verdad. Hasta en una ocasión su hijo llegó llorando a casa porque le decían de mala broma en la escuela que su padre tenía el corazón muerto. Entonces tuvo que mostrarles a sus hijos el vídeo de lo ocurrido y de alguna manera hacerles comprender la situación que vivió su padre. Seguía soñando con regresar a las canchas, y al ver el gol de Iniesta en Sudáfrica lloró, no solo por la victoria, sino por la sensación de que él pudo haber estado ahí.

Pero ante las dificultades se debe crecer como individuo, y en noviembre de 2010 Rubén anunciaba su retirada y su designación como entrenador en las categorías inferiores del Real Madrid. Luego de formarse dentro del organigrama del club, se despidió para dirigir al Getafe B hasta el día de hoy.

A pesar de que su historia es sinónimo de tristeza y dolor para cualquier futbolista, en los peores momentos de su vida De la Red supo dejar a un lado el papel de víctima y tomó un camino alternativo para salir adelante en la vida. A pesar de todo se siente privilegiado, fue uno de los 23 campeones de la Euro 2008 y jugó al lado de leyendas como Raúl, Beckham, Zidane, y otros; quizás el Madrid le deba un homenaje.

Ha día de hoy luce una cicatriz en su pecho, con la marca del evento que un día le cambió la vida a Rubén, el hombre del Corazón de Acero.

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