Situational awareness o el arte de entender el juego

TOQUE CORTO, la columna de José Eduardo Borrego Zaldívar

Según la omnisciente Wikipedia, la consciencia situacional (del inglés situational awareness) es una representación mental que existe cuando un individuo «sabe lo que ocurre para poder establecer lo que debe hacer» o de una manera incluso más sencilla, «aquello necesario para para no ser sorprendido». El individuo entiende todo el flujo informativo y ese conocimiento le permite reaccionar adecuadamente a la tarea a desempeñar.

Para el deportista –yendo al grano-, el futbolista, resulta valioso desarrollar esta capacidad cognitiva si tenemos en cuenta la dinámica propia de un partido, que implica aguantar además en el aspecto físico, el constante bombardeo sensorial y donde solo los más aptos logran mantener en todo momento el nivel de concentración preciso. Junto a la técnica, lo atlético o el talento, la consciencia situacional también es útil para discriminar de entre todos, aquellos que llamamos “mejores”.

Siendo así, en este siglo el fútbol ha visto consagrarse a muchos que entran en esta empírica selección. Algunos de ellos, casi obligados por sus carencias en una u otra de las categorías anteriores, desarrollaron su estilo –conscientemente o no, creo que ahora poco importa- basado en otros aspectos del juego y con el tiempo se convirtieron en verdaderos especialistas en su puesto.

Desde porteros “adelantados” como Manuel Neuer, defensas infranqueables como Maldini, laterales-puñales por la banda como Roberto Carlos, pasando por medios omnipresentes como Kanté o artistas como Xavi Hernández o Andrea Pirlo, hasta atacantes como Cristiano, Leonel Messi o Ronaldo (la lista es solo por el bien del argumento); todos comparten una característica que –sin denostar otras habilidades- sin duda los convierten en referentes que influencian el rendimiento de sus equipos sin mucho esfuerzo y por lo general son determinantes en sus espacios de juego.

Para un futbolista la «consciencia situacional» no solo otorga el don de la ubicuidad en la cancha, también permite leer el juego en todo momento para así reaccionar convenientemente a la jugada, ya sea con un pase, un desmarque, un remate o una entrada “salvadora”. Es una habilidad complementaria indispensable para lograr un adecuado performance, y un aspecto individual que convierte al jugador en un recurso capital para ganar partidos.

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