La historia de un trasatlántico que trasciende los mares y pasa a los anales del fútbol y sus mundiales.
BALÓN DIVIDIDO, la columna de Javier Arguelles
En 1930 faltaban todavía 28 años para el primer vuelo comercial transatlántico. Por eso las cuatro selecciones europeas que participaron en la primera Copa del Mundo viajaron hasta Uruguay por la via marítima. Tres de ellas lo hicieron en el buque italiano Conte Verde de la compañía italiana Lloyd Sabuodo, que por aquellas fechas cubría la ruta Génova–Nueva York.
La travesía inició el 19 de junio de 1930 en el puerto de Génova donde abordaron los rumanos con el Rey Carol al frente de su expedición. Luego haría una escala en Villefranche-sur-Mer donde recogieron a los franceses con Jules Rimet al frente reguardando además, la Copa que se entregaría al primer campeón del mundo. El 22 llegaría a Barcelona donde se sumarían los belgas, poco después la nave atracaría en Islas Canarias y en Madeira para finalmente poner rumbo hacia Río de Janeiro, dos semanas de viaje donde primó la camaradería y los entrenamientos en la cubierta. Una vez en la ciudad carioca embarcaron los brasileños para emprender el viaje hacia Montevideo con una escala previa en Santos. El lujoso trasatlántico arrivaría a la capital uruguaya el 5 de julio, donde fueron recibidos de manera entusiasta por autoridades y montivideanos. Ninguno de los cuatro equipos que viajaron a bordo del Conte Verde superó la primera ronda, quizás a causa del largo viaje.
El Conte Verde continuó en activo, dos años después del Mundial fue destinado a la exótica ruta Trieste-Shanghái, en la que superó en 1937 superó un tornado cerca de Hong Kong. Entre 1938 y 1940 transportó hacia el lejano oriente a miles de refugiados judíos que huían de la persecución nazi, en medio de la Segunda Guerra mundial quedó temporalmente varado en Shanghái y en 1942 sirvió en un intercambio de prisioneros en Mozambique entre las tropas de Estados Unidos y Japón. En 1943 la tripulación italiana decidió hundirlo para evitar que cayera en manos japonesas, quienes lograron reflotarlo en 1944. En agosto de ese mismo año, un bombardeo estadounidenses lo volvería a poner bajo el agua, pero los nipones lo volvieron a reflotar, esta vez bautizándolo como Kotobuki Maru. Finalmente el 25 de julio de 1945 fue alcanzado por un bombardeo de un B-24 en el puerto de Maizuru y allí terminaron sus travesías. En 1949 fue desmantelado y se utilizó como chatarra.
En el Conte Verde viajaron todo tipo de personas: personalidades como Antonio Gardel, refugiados que salvaron su vida o inmigrantes en busca de una mejor vida, pero es y será recordado por esas dos semanas donde transportó la Copa del Mundo.