«El modelo actual exige una completa maduración en plazos verdaderamente utópicos para estos nuevos jugadores, lo que deviene en una paradoja: ¿Cómo crecer cuando no hay margen para la equivocación?»
TOQUE CORTO, la columna de José Borrego
La irrupción de un futbolista joven nunca pasa desapercibida, muchísimo menos si hablamos de debutantes en primera división. Los chicos de la cantera siempre llegan como un alivio para las finanzas y una alegría para la afición, que agradece la confianza en gente de la casa y los arropa bajo su manto.
De manera similar, los fichajes jóvenes destacan por el desparpajo y la precocidad en su juego, y aunque son apuestas a mediano o largo plazo, con una buena mano formadora y la mentalidad adecuada pueden encontrar su sitio sin mayores contratiempos.
Sin dudas, en el mundo del fútbol coinciden en que es vital para el desarrollo del joven tener el tiempo de juego suficiente, la -a veces trillada- cabeza «amueblada» y mucha paciencia para cuando las cosas no salen bien. La inexperiencia puede llevar a la frustración y los chicos pueden equivocarse, seguramente lo harán, algunos más que otros, pero depende también del entrenador ayudar a manejar la presión sobre el jugador.
Asimismo, ejemplos de los buenos y de los malos se cuentan por decenas. No importa cuántas listas de «chicos maravillas», muchos quedan en el camino ya sea por lesiones, malas decisiones o tal vez nunca estuvieron a la altura de las expectativas. Es así como de muchos, muy pocos consiguen abrirse paso en la élite, y sólo un puñado se consagran como referentes. Hoy el fútbol demuestra ser un mercado incontenible, y por cada olvidado, el azar y a veces la prensa, se inventan otros más.
Seguramente poco ayuda la pesada carga de los fichajes «ultramediatizados» que exponen al extremo a jóvenes -casi adolescentes- a un ambiente por momentos hostil. El modelo actual exige una completa maduración en plazos verdaderamente utópicos para estos nuevos jugadores, lo que deviene en una paradoja: ¿Cómo crecer cuando no hay margen para la equivocación? cómo mejorar si antes de jugar, incluso antes ser anunciados, ya han “contraído” expectativas en ocasiones poco realistas, víctimas del excesivo hype mediático.
¿Significa esto la extinción de la paciencia? Por supuesto que no, todavía existen clubes de cantera, tanto en Europa como en América, solo que se han desplazado hacia un modelo «formador-exportador». Otros con más recursos se arriesgan y apuestan por fichajes de futuro a altos costes, pero con una promesa de beneficio muy alta. Quizás por ello cada estallido de estas estrellas precoces sea perceptible en todo el mundo y desate entre los más poderosos una puja feroz por la nueva perla.
Estos son los tiempos que corren, unos que requieren aprender a correr antes de caminar, y donde al parecer campea una especie de «darwinismo deportivo» que impone como bandera la supervivencia del más apto. Quizás este redactor peca de pesimista, y a la larga todo esto favorecerá al fútbol y sus pupilos, y los impermeabilizará ante el chaparrón que al parecer rompe cuando nace una estrella.