«Mourinho es el Arnold de los banquillos. Llevaba casi un año fuera de los focos y acaba de regresar. Para Mou era solo cuestión de tiempo»
EL HINCHA/ La columna de Glauber García Lara
La frase premonitoria la sentimos en tiempo presente cada vez que sale helada en la voz de Terminator. Sabes que el tipo siempre vuelve, es tenaz, persistente: Tiene clara su misión y no le importa el cómo, pero cumplirá su objetivo. Mourinho es el Arnold de los banquillos.
Llevaba casi un año fuera de los focos y acaba de regresar. Para Mou era solo cuestión de tiempo.
Volvió el tipo más entretenido del fútbol. Yo no sé ustedes pero a mí me encanta el técnico portugués. No su fútbol. Crudo. Practico. Resultadista. Ese no me interesa ni me quita el sueño. Como «gasta-tinta-y-pone-tecla» que soy José Mourinho me da de comer, es gasolina de titular, carne de portada y a eso no hay quien le ponga precio. Ya lo dijo Guardiola, su antítesis y enemigo filosófico según dicen los que saben, «es el puto amo». En la sala de prensa solo él y Brian Clough pueden tutearse.
El de Setúbal es uno de los tipos más inteligentes que anda hoy por el planeta fútbol. Como traductor de Bobby Robson en el FC Barcelona (si, leyeron bien) lanzo una carrera de coach que muchos quisieran sonar. Par de Champions y decenas de títulos en distintos países conforman su resume, Es imposible no mencionarlo si del siglo 21 hablamos.
Pero lo más llamativo en su hoja de ruta es que no le huye al calor, de hecho, él es el fuego. Trae la llama y lo incendia todo, vestuario, oficina, hinchada; y como buen pirómano juega con la candela, a tal punto que en poco tiempo todo termina en cenizas. Pero el proceso no me negarán que es divertido.

Mourinho es un tipo que polariza, dicen algunos, yo siempre lo he visto como un especialista de masas: sabe lo que quiere su empleador y maneja los recursos que dispone como general en tiempo de guerra, motiva a sus soldados y arenga como pocos. Consigue muchos adeptos, gente que lo sigue a ciegas, atrincherados y cuando gana batallas todos felices, pero cuando pierde, guerra al fin, piden su cabeza.
Cada vez que Mou se acerca a un micrófono hay que estar atento. Sus perlas en conferencia de prensa pasaran a la historia, más que su fútbol. «Es teatro, teatro del bueno» , The Special One, «Nunca dirigiré al Totenham» , ya son parte del vocabulario futbolero.
Nadie creó mas haters o fanboys que el hoy coach de los “Spurs”, a quien poco le interesa sus fans o los del Chelsea, pero como dije al inicio, tiene clara su misión, no llegó para caer bien, llegó para ganar, y en eso pocos le ponen un pie delante.
Hoy, años después, recuerdo aquella frase de mi amigo Otano, seguidor merengue donde los haya, cuando tras un clásico de aquellos calorizados entre Barca y Madrid me dijo tras la derrota de su blanco club. «Que bueno es el Barcelona mi hermano, pero que aburridos estaríamos los madridistas sin Mourinho, Guardiola tan correcto me cansa, déjame con mi loco portugués». Con el tiempo entendí, Mou no es solo necesario, es indispensable. Welcome back.
Excepcional trabajo, para mí el futbol necesita a Mourinho y el al fútbol. Cada día con el tendremos una portada, una noticia un hecho. El Special One es imprescindible en este mundillo
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