«El viejo Uli es una leyenda de esas que pueden conformar el mejor guión de una película en Hollywood, pero a diferencia de otras ocaciones, Ed Harris (se me pinta solo para el papel) no interpretará un personaje de ficción, aunque así lo parezca.»
A BALÓN PARADO / La columna de Alejandro Céspedes
Uli se quebró en lágrimas ante las cámaras cuando oficialmente dijo adiós. Después de varias décadas cedió el mando, algo poco común en personas de éxito que han manejado instituciones tan grandes como el Bayer München, pues generalmente los de esa especie de homo sapiens son adictos al poder hasta el último aliento.
«El Allianz Arena, el templo que Uli construyó, de seguro creará una sala en su museo para exhibir la historia de la personalidad más exitosa del deporte en Alemania.» Así Harold mostraba su agradecimiento por el hombre que salvó al club de sus amores, al tiempo que este muniqués saboreaba un mojito en uno de los valles de Viñales.
Y es que el viejo Uli es una leyenda de digna del mejor guión de una película de Hollywood, pero ha diferencia de otras ocaciones, Ed Harris (se me pinta solo para el papel) no interpretará un personaje de ficción, aunque así lo parezca.
Sin detallar el milagro de ser el único sobreviviente de un accidente aéreo que lo transformó en un guía de almas confundidas como la de su amigo Gerd Müller. En la segunda mitad del siglo XX, Uli y el Torpedo formaron una pareja letal en la delantera de un Bayern campeón de todo lo que se podía jugar, con la cifra de 108 goles en 340 partidos y dejando su sello en cada competición. En la épica final de la Copa de Europa de 1974 que le ganaron ante el Atlético de Madrid de Don Luis Aragonés, y ese mismo año con Die Manschaft acompañó a Müller, Beckenbauer y Rummenigge a levantar la Copa del Mundo frente a la Naranja Mecánica de Rinus Michels y Johan Cruyff, y consiguieron el doblete después de la Eurocopa del 72′.
Así, como toda buena historia, hubo un momento de desesperación: una lesión de rodilla lo puso fuera de combate. Probablemente, esta sea la parte del guión de «Uli: El Renacido» en la que Ed le pediría consejo a Di Caprio.
Tras retirarse del fútbol activo en 1979 jugando en el F.C. Nürnberg, regresó al Bayern, y casi sin tiempo para quitarse los botines, pasa a la junta directiva del club muniqués como director general comercial (hay que ser un tipo muy inteligente para lograr eso). En 2009 progresaría al cargo de Presidente del club bávaro, tras años rediseñando el sistema de marketing audiovisual de la institución, para sacarla del precario estado económico en que se encontraba. Para ese entonces su gestión económica estaba en los manuales de la Bundesliga, había hecho del club el segundo más grande en número de socios, celebrado más de 30 trofeos y le había construido una nueva casa.
Cuando ese mismo año le otorgan, entra tantos premios obtenidos, la placa en el Salón de la Fama del Deporte Alemán, cabe destacar que la vida lo puso en el lugar y el momento adecuado para hacer historia varias veces. Estuvo en el primer encuentro entre los equipos de Alemania Occidental y Alemania Oriental, disputado en los Juegos Olímpicos de Münich 1972, su ficha de amateur le posibilitó ser parte de este hito histórico.
«Ahora que Mister Hoeness pasa a ser el sexto Presidente Honorífico del Bayern, Herbert Hainer, el nuevo presidente, se encargará de finalizar el último legado de Uli: la transformación del estilo de juego del Bayern München, ese que nos llevará a estar a la vanguardia de la élite mundial y que comenzó con Van Gaal y se redimencionó con Guardiola. De esta forma, su pequeña condena por evación fiscal será como el defecto que todo hombre de éxito debe tener para que tu película con Ed Harris, tenga una historia de héroes que fueron perfectos porque tuvieron defectos». Así me destacaba Harold al final de su mojito en el Valle de Viñales.