Dictadura de la contaminación

El cholismo rescató con sus propias manos al Atleti en su momento pero, ¿quién rescatará ahora mismo al Atleti de las manos del cholismo?

FÚTBOL DISTINTO / La columna de Magol Alejandro

Hace poco le pregunté a un amigo fotógrafo por qué no le confiaba a nadie la tarea de editar sus imágenes. «No tengo tiempo para educar el gusto de la gente. Todos los aspirantes al puesto sufren de contaminación visual», me respondió. Y como yo soy la versión futbolera de Tim Lockwood, el padre de Flint en Lluvia de hamburguesas, en mi cabeza tuvo lugar la analogía pertinente; evoqué un par de hinchadas con el paladar alterado a lo largo de los años. No sé si por instinto o por convicción, pero la del Atlético de Madrid fue la primera que reprodujo mi subconsciente. Desde el comienzo del cholismo hasta la fecha no ha existido en todo el mundo una afición tan contaminada y confundida como la colchonera.

Luego de demostrar por enésima ocasión su voluntad cerocerista en Villarreal, Diego Pablo Simeone sugirió con ese aire coercitivo de siempre las causas de la última cholada. El tótem más sagrado de la creencia rojiblanca basó su más reciente autodefensa en simples atenuantes como la precisión o la ansiedad de sus delanteros. Dichos términos no los expresó una, ni dos, sino varias veces a lo largo de su alocución exculpatoria, al más puro estilo Poncio Pilatos. Sin llegar a su acostumbrado «de haber tenido a…», Cholo desnudó a sus futbolistas ante los sectarios del facilismo invidente; ese grupúsculo separatista que no distingue la diferencia entre un partido de fútbol y un ejercicio contable.

Con el Atlético de Simeone existe un dilema conceptual respecto a su clásica carencia goleadora. Mientras algunos atribuyen el fenómeno al malismo de sus delanteros, otros relacionamos la escasez de cifras a una simple verdad: no ha existido en la historia del fútbol un gol sin la pelota. Pensándolo bien, tampoco humanos capaces de marcar con cada ocasión que posean, mucho menos cuando reciben el balón a 70 metros del portero rival. Una caricatura del Cholo dándoles un caldo de goles a sus delanteros encabezaba los memes deportivos del fin de semana. La imagen es muy curiosa pues si reconociéramos a la pelota como el alimento del futbolista, los atacantes del Atleti morirían seguramente de inanición. Pero nadie en la tribu dice nada, no se levanta el primer indio en el Wanda a rebelarse contra la mediocridad.

Diego Pablo lo tiene todo tan controlado que no existe siquiera una subversión activa entre los atléticos contra sus métodos. No es una casualidad. El bonaerense comparte algunos rasgos (falso patriotismo, poder de manipulación y capacidad para distorsionar la realidad) con algunos dictadores de la historia que se perpetuaron en el tiempo. La mayoría de estos también posee una característica en común con el Cholo: las condiciones idóneas en el momento de acceder al poder. Cuando el argentino se hizo cargo del equipo en 2011, todo lo que no fuera caer goleado ante el Madrid era bien recibido. Pero como sucede en diversas latitudes, la vida colchonera pide a gritos un cambio drástico de discurso y sistema. El cholismo rescató con sus propias manos al Atleti en su momento pero, ¿quién rescatará ahora mismo al Atleti de las manos del cholismo?

Un comentario sobre “Dictadura de la contaminación

  1. Muy acertado el texto, con una idea precisa de lo q es el concepto del “cholismo”, pero como tu bien dices, llego en el momento adecuado e hizo bien los calculos, lo que en su detrimento, no pudo sostenerlos en el tiempo, pero al final el futbol necesita de mas Cholos Simeones, en cuanto a pasion se trate, abrazosssss

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