El partido no fue la octava maravilla deseada por todos. Un cero a cero muy justo para lo que Real Madrid y Barcelona han mostrado durante la temporada, pero injusto por lo sucedido en la cancha, que es lo que importa aquí.
A BALÓN PARADO / La columna de Alejandro Céspedes
Zidane y compañía hicieron que este miércoles de protestas civiles en Catalunya el césped del Camp Nou pareciera la vía láctea durante casi los noventa minutos, con la frescura que desde hace varios años vienen mostrando los merengues en sus visitas a la ciudad condal pero sin el desparpajo frente al PSG en la Champions; sin dudas el mejor performance madridista de la temporada.
Al final parecía que corrían, presionaban e intentaban jugar a la victoria pero con la guardia en alto. Ahí el secreto de la velocidad extra que no pusieron. Traducido al partido: presión alta, centros, toques rápidos cerca del área, con disparos de media y larga distancia, pero sin arriesgar con muchos efectivos cerca de Ter Stegen para que no se hiciera largo el regreso.
Por la parte azulgrana solo decir que cuando el portero y los defensas son los que más reflectores se llevan en el juego es porque el equipo no funciona. En gran parte del encuentro pareció que Valverde deseaba jugar a otra cosa. Quizás parecido a lo que plasma Zidane en muchos de sus Clásicos, pero el vasco no es tan buen traductor de motivaciones como el francés, que le ganó la partida táctica y psicológica.
En cada equipo hubo jugadores a destacar y sus rendimientos reflejan el resultado final. Ramos, Casemiro y Valverde por el Madrid, mientras Piqué, Alba y Ter Stegen llenaron la vista por los locales. Esto valida que de buen fútbol, poco. Mientras, el arbitraje en la cancha y en el VAR solo da para acompañar la cerveza de los fanáticos y llenar espacios en la prensa amarillista.
Al final fue una larga espera que solo robó horario televisivo al Mundial de Clubes y varias columnas al mejor juego de la semana, el Dortmund – Leipzig. La mejor noticia es que ya estamos en Navidades; ojalá el 2020 nos traiga versiones mejoradas de un partido que ayer, ni de lejos, hizo honor a su nombre.