Menos de once razones

Me ahorraré poner ejemplos para no insultar vuestra inteligencia, estimado lector, y tampoco lo atiborraré con dilatadas cuartillas llenas de argumentos. Solo es una invitación a ver más allá de la manipulación consensuada que puede conducir al tenebroso camino de la injusticia, el mismo que está adornado por las preferencias más viscerales.

A BALÓN PARADO / La columna de Alejandro Céspedes

Cuando más elevadas sean las aspiraciones, más fuerte puede ser el golpe al caer, aunque para algunos siempre hay un recurso que suaviza el choque. France Football se hizo de un colchón gigantesco llamado prestigio, y justamente eso es lo que la ha salvado de su alianza con la FIFA, en aquel intento por controlar el mundo mediático del fútbol a través del unificado Balón de Oro.

Durante esa coalición se hicieron evidentes los errores, propios de una dictadura comercial a cuatro manos, cuando dejaron a un lado a grandes figuras tras temporadas sensacionales. Pero como todo controlador compulsivo y egoísta, se creyeron Dioses cuando escribieron en letras torcidas el por qué de las decisiones.

El poder, una droga sin igual, parece seguir siendo consumido por la añeja revista francesa. Quizás ahora con más fuerzas, tras dejar atrás su vínculo «noir» con la FIFA, hicieron público su Once de la Década. Una serie de nombres que, sin querer molestar a nadie, dislumbra por tener figuras mediáticas como los dos extremos de la década.

Me ahorraré poner ejemplos para no insultar vuestra inteligencia, estimado lector, y tampoco lo atiborraré con dilatadas cuartillas llenas de argumentos. Solo es una invitación a ver más allá de la manipulación consensuada que puede conducir al tenebroso camino de la injusticia, el mismo que está adornado por las preferencias más viscerales. Al final de la obra el artista no piensa en monedas, solo desea los aplausos. Y ellos, los que dictaminan, van creando -conscientemente o no- una manada de cuervos con el fútbol como bandera. Un fenómeno con un poder de convocatoria que no es igualado por ningún político, ni siquiera del Vaticano.

Sin embargo, creer en el mejoramiento humano es parte del por qué seguimos caminando a la cancha todos los fines de semana. Por tanto, esperar que France Football regrese a iluminar el camino que miembros de la FIFA han oscurecido, no es una utopía. Si el futuro debe ser dominado por las energías limpias, nada como empezar a depurar el ambiente de la cancha desde adentro.

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