¡Houston, we have a problem!

La Copa se ha convertido en oasis en tiempos de sequía, y calderilla en época de abundancia. Mientras que en otras tierras, “renuncian” a la copa por cuestiones de “agenda”, en España se gana y se celebra o se pierde y se desprecia. “Lo importante es la Champions”, repiten algunos de camino a su sofá.

TOQUE CORTO/ La columna de José (Pepe) Borrego

Ha caído el Real Madrid en casa, y esta vez el Bernabéuse mostró más frío de lo habitual, probablemente piensen que la Copa no es lo suyo, «Europa es el hábitat y en Liga somos líderes». Si de un film se tratase, algunos le llamarían –ahora- “Título pequeño”, a mí me gusta más “Hipocresía 101”. Ahora con desdén, la afición merengue mira hacia al resto de títulos por disputar, y lo que no fue, atrás quedó.

La Copa se ha convertido en oasis en tiempos de sequía, y calderilla en época de abundancia. Mientras que en otras tierras, “renuncian” a la copa por cuestiones de “agenda”, en España se gana y se celebra o se pierde y se desprecia. “Lo importante es la Champions”, repiten algunos de camino a su sofá.

Sin embargo, el tema que nosatañe hoy, respetable lector, va más por la línea de lo falaz, y me atrevería a decir que hoy el Real no juega tan bien como parece, ni es tan burdo como lo pintan. El Madrid ha sido víctima de la invulnerabilidad aparente que otorga cualquier racha, pero nada mejor que una buena dosis de realidad para exponer debilidades, justo antes de que sea “revelada” la trama de la temporada.

Desde mi cueva, volveré a insistir en la fragilidad de este grupo, la falta de recambios en varias posiciones, pero sobre todo enesacarencia latente de«responsividad táctica».

En este último duelo copero, Zizou en su afán por rotar (lógico y necesario), en pocos minutos quedó desarmado por una Real Sociedad muy compacta y altamente peligrosa,Odegaardpor aquello de la “ley del ex” decretó su mayoría de edad, y Oyarzábal, Merino e Isaak nos obligan a respetar el potencial de este equipo. De cualquier forma, más de una hora tardó en reaccionar el banquillo blanco, cuando hasta ese punto jugaba el Madrid de los últimos tiempos: cansado y sin ideas. De poco sirvió el gran rendimiento de los jóvenes Vinicius, Valverde y Brahim, y el empujón en el ocaso del encuentro. Por quinta vez consecutiva los de Chamartín verán la final de la Copa por la TV.

Contrario a la realidad más fanboyera y unicorniana posible, estos partidos terminan confirmando sospechas y teorías sobre una «crisis sistémica» del club merengue. Lo más grave de todo es que el Real Madrid puede terminar ganando la Liga o la Champions y, por tanto, postergarse–aún más- la ya demorada reconfiguración de la plantilla. Es febrero y quizás es pronto todavía, pero el historial es preocupante y la apuesta demasiado peligrosa cuando con el futuro jugamos.

Ganar, por paradójico que parezca, permitiría continuar escondiendo la mierda debajo de la alfombra: le daría vida al bueno de Florentino y a varios jugadores que hace mucho tiempo no consiguen dar el rendimiento adecuado con regularidad. Ganar, le regalaría otro año más de estadía a los acomodados. Por suerte, Zidane nos ha probado ser íntegro, y ha sabido dar el paso al costado cuando no se creyó el idóneo para el puesto. Reconozco lo trillado que es el tema, pero es así como quieren que sea los que subsisten del status quo. Es vital creer en el éxito sostenible a largo plazo, y no en esas fabulosas y dilatantes masturbaciones europeas. Ganar está bien, pero es hora de hacerlo con las ideas bien puestas.

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