Impeachment para Nerón

Bartomeu no tiene el linaje del tristemente célebre emperador romano, pero sí unas ansias infinitas de poder y nada mejor que los apostoles del cruyffismo para cubrir sus espaldas.

A BALÓN PARADO / La columna de Alejandro Céspedes

Mientras parte del Coliseo y el centro de Roma ardieron durante varios días en el lejano julio del año 64, Nerón, emperador de turno, andaba a decenas de kilómetros disfrutando el cantar de una poesía con sus allegados. Pero al conocer la noticia del siniestro, y a diferencia de otros que se quedan inmóviles en un salón, regresó a Roma.

El César diseño su propio plan para reconstruir la ciudad, se mostró magnánimo al abrir las puertas de su palacio para albergar a los afectados, y castigó a los cristianos que en juicio sumario fueron declarados culpables de tal atrocidad. A cambio solo exigió el sacrificio de subir el impuesto para llevar a cabo su benévolo plan.

Cuando han pasado mil novecientos cincuenta y seis años de ese suceso aterrador, otro coliseo sufre un fuego abrazador que surge de las luchas de poder. Barcelona es una fogata independentista, el Camp Nou arde de las oficinas a la cancha y se cuenta que el presidente de turno ha considerado culpar a los apóstoles del cruyffismo de la debacle.

Medios de prensa dan cuenta, tras una investigación, que la gerencia actual del FC Barcelona contrató a una agencia independiente para generar publicidad negativa en torno a ciertas personalidades del ámbito azulgrana muy vinculadas al entorno de Joan Laporta, Johan Cruyff y Pep Guardiola para obtener ventajas y favorecer la victoria de Josep María Bartomeu sobre Laporta en las pasadas elecciones, y más allá de ellas.

Bartomeu, la versión en Can Barça de Lindon B. Johnson, ha manejado el club hacia senderos tenebrosos, pero se ha cubierto por la lumbrera de triunfos brindado por una generación única, liderada por el mejor jugador que ha tenido la institución. No obstante, no hay mal que dure dos décadas, ni un Messi que lo soporte.

Si la junta de socios tuviera una Pelosi, ya habrian razones suficientes para un impeachment; pero la entidad catalana representa mucho en la vida social y política de Catalunya, lo que ha provocado que los conservadores mantengan el barco zozobrante en aguas aparentemente tranquilas.

Cuenta Tácito, el historiador romano, que Nerón provocó el incendio en la ciudad para afianzar su poder, recontruir la ciudad a su deseo y enterrar el legado de su tío Claudio. Y para cubrir sus espaldas acusó a los cristianos del terrible hecho. Bartomeu no tiene el linaje del tristemente célebre emperador romano, pero sí unas ansias infinitas de poder y nada mejor que los apostoles del cruyffismo para cubrir sus espaldas.

Deja un comentario