Canción de Judas y Sirenas

En esto del fútbol las sirenas en periódicos, radios, televisoras e internet son como plagas de langostas y nuestras entretenidas inteligencias terminan dejándose pasar gato por liebre a la hora de analizar este deporte.

A BALÓN PARADO / La columna de Alejandro Céspedes

«Este es el noticiero de la mañana, el único que dice lo que le da la gana. Después de un corte regresamos, con lo más completo, de lo que soportamos…» Así inicia Ricardo Arjona su crítica a los medios informativos de mediados de los noventa en su doliente Latinoamérica con la canción «Noticiero». Yo pensaba que el fuerte de este cantautor era el mismo que el de su ídolo, el rey de los bares de copas en la calle Melancolía, Don Joaquín Sabina, pero evidentemente su espectro llegó a cruzar notas con el majestuoso Silvio Rodríguez o con el legado del genial Facundo Cabral.

Arjona, como varios colegas, interpretó desde sus sentimientos menos comerciales que los medios informativos tienen la versión tecnológica del diabólico poder del canto de sirenas que hizo a Ulises y sus hombres perder el rumbo a Ítaca. Porque nada tan complaciente como decirte lo que quieres escuchar. Ya decía Ricardo: «Una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida».

En esto del fútbol las sirenas en periódicos, radios, televisoras e internet son como plagas de langostas y nuestras entretenidas inteligencias terminan dejándose pasar gato por liebre a la hora de analizar este deporte. Al ser capaces de manipular sutilmente a los fanáticos con la idea de minimizar la majestuosa obra de arte del ya retirado Ronaldinho en el Bernabéu con un atlético gol de la añoranza merengue Kylian Mbappé al Lyon en la Copa de Francia, deberían ser catalogados de Judas.

Este es un simple ejemplo de cómo los medios terminan convertidos en titiriteros de nuestros deseos, pues cuando el corazón está agitado la visión está nublada y es más fácil terminarte incitando a cometer los pecados capitales de la envidia y la soberbia sobre un rival, que a apreciar y aprender de sus novedades. Ya dicen los grandes estafadores que sus presas son más vulnerables cuando están enamoradas o resentidas.

Niña Pastori le preguntó a Facundo Cabral una vez durante un concierto qué sería de ellos si existieran políticos honestos, a lo que Facundo le contestó: «Nos quedaríamos sin trabajo». Los medios y sus «judeoistas» (disculpen si acabo de inventar una palabra sin permiso de la RAE) tienen la misión de inventarse fichajes, intrigas entre los directores y jugadores, cuestionamientos a los esquemas tácticos y el uso despótico de las estadísticas para venderte lo que tus oídos adictos suplican escuchar. Y por si fuera poco, tienen el descaro de un político para retractarse.

Porque son tantos los Judas con cantos de sirenas detras de una información o comentario, que no desearía fuera demasiado tarde para empezar a abrir los ojos sin dejar de sentir el corazón latiendo de prisa. Y como dicen que desde afuera se ve mejor que desde dentro, para analizar nuestras posturas, coloquemos a 9,15 metros de distancia un reprodutor y hagamos sonar ese tema del sublime Carlos Varela que dice en una de sus estrofas: «La libertad (de pensamiento) solo existe, cuando no es de nadie».

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