LAS COSAS DEL FÚTBOL / La columna de Lorenzo Martínez Gener
El Atlético de Madrid, acostumbrado a sufrir como siempre, eliminó al campeón de Europa, con goles de dos canteranos del eterno rival. Dos jugadores descartados por un Zidane y un club que necesitará la próxima semana de la actuación y los goles que hoy sus mirlos ofrecen a otras escuadras lejos de Concha Espina, simplemente por decisiones de una directiva que parece que todo lo que diga ‘Made in Valdebebas’ no tiene valor de uso para brillar en el Bernabéu.
La vida es así, hoy el Cholo salvó su puesto con una zidanada (término que utilizo para catalogar cambios sin mucha lógica pero que al final resultan). Mucho tendrá que cambiar si quiere seguir avanzando. El Liverpool dijo adiós a su periplo por Europa con el aliciente de conquistar la Premier por primera vez desde que tiene este nombre, pero dejó tocado a Anfield y desilusionados a muchos seguidores del buen fútbol que viene practicando este equipo durante las últimas temporadas.

Por otra parte el silencio del Parque de los Príncipes se volvió en un excelente aliado para el equipo parisino, que doblegó a un Dortmund incapaz de encontrar entre sus estrellas nacientes el héroe que los catapultara a la próxima fase. Neymar recordó que todavía es jugador profesional y con su todavía intermitente juego y de cabeza (precisamente la parte del cuerpo que más problemas le ocasiona) más la ausencia de Mbappé (en el banco después de sus exámenes por sospecha de COVID-19) logró liderar a un equipo que veía como después de cuatro temporadas el acceso a los cuartos de final ya es una realidad.
Ahora solo cabe esperar a la semana que viene para ver si tanto Barcelona y Madrid logran imponerse jugando un fútbol vistoso y no apelando a la épica o esperando errores cómplices por parte de sus oponentes. De no ser así, creo que estaríamos en presencia de unos cuartos de final de los más vistosos y coloridos de los últimos años. Que viva el fútbol y ojalá que la eliminatoria contra el
Coronavirus termine pronto, no me imagino pasar todo un fin de semana sin poder consumir ni un gramo de mi droga preferida.