Prohibirse a uno mismo disfrutar de la magia de Messi es como prescindir de la creación, es una práctica que transforma este juego en algo numérico en lugar de sagrado.
Fútbol distinto / La columna de Magol Alejandro
Prohibirse a uno mismo disfrutar de la magia de Messi es como prescindir de la creación, es una práctica que transforma este juego en algo numérico en lugar de sagrado.
Fútbol distinto / La columna de Magol Alejandro
«Si la táctica y la motivación no copulan bien con regularidad, no pueden procrear buenos partidos asiduamente.»
A balón parado / La columna de Alejandro Céspedes