Gol

EL PUNTO CENTRAL
La columna de Raul Hernandez Lima

Se vive mejor cuando el cuero rueda dentro de las líneas. Dicen que hay vida más allá, pero no es vida. La maravilla es redonda y es blanca…

El árbitro anuncia con el silbato el comienzo del partido. Carlos la mueve en el círculo del medio y la hace correr alegre por el pasto. A ambos costados le acompañan dos de sus compañeros, acaso escuderos en carrera frenética para agredir al enemigo, para herirlo de muerte y poner el balón a dormir entre las redes.

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Goal is my name

EL HINCHA
La columna de Glauber García Lara

Soy un tipo que aprendió a leer y escribir en Cuba post 1959, con todo lo que eso conlleva. Cansado de perder el tiempo y la vida me mudé a USA. No represento a nadie. Solo a mí. Puedo vivir con Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, pero lo que de verdad me lleva es mirar a alguien de frente y hablar por horas. De cualquier cosa…

“GUERRIERO MAI DOMO. DURO NELLA LOTTA. LEALE NELLANIMO”.


Parecía gritar el mármol tallado a las afueras del Artemio Franchi. Un guerrero jamás sometido. Duro en la batalla. Leal en espíritu sería la traducción al castellano. La frase, al sur del goleador inmortalizado en bronce, no admite referencias. En Florencia. En toda Italia. Allá por los 90 el gol tenía nombre propio: Gabriel Omar Batistuta.


Batigol fue el 9 por el que se definían los 9. No creía en sutilezas. Su idioma era el grito de gol. Su fin, las redes. Su mundo, el espacio entre los tres palos. Nada importaba más. Era un dlantero de poder, de esos que ya no existen. Un tipo de otro futbol. El Bati tiranizó la Serie A en la última década del pasado siglo. Nadie marcó más en el duro calcio por ese entonces dominante en Europa. Lo hizo desde una Fiorentina peleona, pero inferior a los gigantes italianos. Igual lo sufrieron. Cansado de escoltar a los grandes se mudó a la Roma, cuna del gladius, y allí solo necesito una temporada para demostrar de una vez y por todas quién era el real Emperador.


Argentina también lo amó ¿Cómo no amar a un futbolista que peleaba siempre, que marcaba siempre? ¿Cómo no amar a uno que vivía por la Albiceleste, uno que alzó Copas que hoy lucen cada vez más lejanas? No era un gran regateador. Tampoco tenía técnica depurada. Era rápido sin ser veloz. Sabio para encontrar los espacios vacíos y aunque no lo buscaba jamás evitaba el contacto con los defensas. Físico le sobraba, eso sí. Sus dos virtudes eran de top one: olfato goleador y potencia en el tiro.


A veces se podría pensar que Batistuta andaba los 90 minutos buscando el gol, otras que el gol lo buscaba a él. Lo cierto es que tenían un romance casi magnético. Lo de la potencia es otra historia. Solo recuerdo una comparación justa: la zurda de Roberto Carlos era la derecha de Batistuta. Cañones. Violencia. Lasers quirúrgicos. Bolas golpeadas tan fuerte que tenían como destino perforar redes. Literalmente. Lo extraño es que nunca las hayan traspasado. Al menos en TV. Son incontables las manos dobladas de los porteros. Guantes quemados dicen los que saben. Aun se nota el dolor en los rostros de Ruggeri y Maradona cuando cuentan cómo el Coco Basile los ponía en barrera en las frías mañanas para que la bestia entrenara los libres directos en la concentración del Mundial 94.


Era un asesino el Coco dicen ellos. El mejor ariete gaucho tuvo el respeto de todos, dentro y fuera del futbol, del que dijo que era su trabajo y nada más. Fue la definición del profesional dedicado. Nunca le faltó esfuerzo. Siempre respetó sus colores. Sobran ejemplos. Su entrega y estilo de juego le pasaron factura. Rompió sus cartílagos. Apenas podía caminar después del retiro. Confesó orinarse en la cama por no querer caminar al baño de madrugada y pedirle al doctor que le amputara las piernas debido al dolor. En activo no se quejó. Atrás quedaron los días en que mandó a callar al Camp Nou, casi le cercena la cabeza a media defensa milanista o lo veíamos domingo a domingo disparar su ametralladora imaginaria antes de posar en el banderín del corner mientras la hinchada le rendía honores.


Hoy que su estatua de bronce en Florencia quedó reducida a busto, gracias a la ingratitud de algunos descerebrados. Hoy que con 50 años cuenta como le jodió que Messi rompiera su récord goleador en la albiceleste. Hoy que muchos no recuerdan la pasión del 9. Hoy que erigieron otra efigie del Bati junto a Lio y Maradona en un parque bonaerense de Recoleta, dicen algunos que cuando los pibes pasean con sus viejos preguntan de vez en vez:¿Quién es ese al lado de la Pulga y el Pelusa?, y tras la pausa se escucha en tono de añoranza aquella frase de Diego:  Ese hijo. Ese es un animal. Un animal que gracias a Dios es argentino.

 

Regresiones (Primera parte)

 

TOQUE CORTO

La columna de José Eduardo Borrego Zaldivar

Los viejos recuerdos, como el vino, terminan regresando. Los dolorosos pueden ser bloqueados o perseguirnos toda la vida. Aquellos más felices, los apreciamos y volvemos a ellos continuamente, y así como el vino terminan siendo mejores con el paso de los años. Sea como sea, al final el tiempo y la memoria los ubica en el lugar indicado. Para cualquier hincha, esto puede ser incluso más recurrente, quizás por aquello que dice que el fútbol no olvida y que suele vivirse diferente. Una derrota es un registro amargo, pero cualquier victoria puede sacarnos una sonrisa.

La Italia ganadora en Alemania 2006 no ha sabido sino dividir a los conocidos en el fútbol entre los que la amaron y la aman, y aquellos que la detestaron y continúan despreciándola. Siempre me he preguntado si acaso todo este “odio” –mejor llamémoslo menosprecio- fue el resultado de ser culpables por ganarle a una Francia que venía de arrasar y llegaba como clara favorita al título.

Pero sucede que a veces a la distancia la gente tiende a olvidar cosas; y obvian como Gli Azurri se midieron en la semifinal, sin complejos, a los teutones en un partido increíblemente intenso, que iba a definirse con la épica, justo en los minutos finales de la prórroga. No era el fútbol más vistoso, para nada; para eso estaban a los brasileiros con su jogo bonito. Era pragmatismo puro y duro: todo partía de una muy buena línea defensiva y un estilo de juego muy estructurado; sin despreciar la calidad en la medular y la delantera.

El éxito –naturalmente- otorga una protección temporal ante las críticas, pero llegada la hora “0” es necesario refrendar el apoyo otorgado. En 2010 terminaba la era Lippi con un desenlace más bien abrupto: lo que aparentaba ser un grupo «apetecible», resultó en una verdadera pesadilla.

En contra de muchos pronósticos y con un fútbol ofensivo, la squadra de Cesare Prandelli –una suerte de mezcla experiencia y juventud- logró llegar a la final de la Euro 2012, solo para ser vapuleados por la Furia Roja. El mismo proyecto saldría por detrás en la Copa Confederaciones 2013 y, de manera estrepitosa vio como su travesía en Brasil 2014 era frustrada estrepitosamente al quedarse –otra vez – en la fase de grupos.

Para la Euro 2016 el equipo sería dirigido por Antonio Conte, y como en la anterior edición el equipo nuevamente mostró un fútbol de ataque; aunque esto no les alcanzaría para pasar de cuartos, donde caerían en penales frente a los alemanes, luego de eliminar a los campeones defensores ibéricos.

Sin embargo, el golpe más duro fue aquella fría noche de diciembre de 2017 cuando eran dejados fuera de la cita de Rusia 2018, a manos de una recia Suecia. La Azurra de Giampiero Ventura perdonó todo lo que no podía y lo pagó al final de los 180 minutos del repechaje. Nadie podía creerlo, seguramente muchísimo menos los miles de tifosi que viajaron a Milán para ver una remontada que nunca llegó. Esa noche todo un país lloró. Las lágrimas de Gigi todavía arrugan mi corazón.

Nuevamente y de manera traumática, la Nazionale deja escapar otra más de las generaciones post-Alemania 2006. Luego de la corona mundialista han ido, competición tras competición, diluyéndose entre los fracasos y logros insulsos. No debe ser nada fácil para la hinchada azurri; pues valga la infinita cantera que es el Calcio, de donde solo saben nacer grandes talentos. Algunos ya consolidados como Verratti, Insigne o Immobile y otros que dan sus primeros pasos con la malla azul como Bernardeschi, Chiesa o Barella.

Roberto Mancini tampoco lo tenía fácil cuando aceptó el cargo de seleccionador, pues la mochila es pesada y la pendiente, pronunciada. Si bien es demasiado pronto para críticas definitivas, por lo pronto ha logrado clasificar a la Euro 2020 con un estilo equilibrado, propio de un entrenador que conoce a fondo las fortalezas y debilidades de su grupo. Una plantilla renovada, aunque construida alrededor de hombres arraigados como Bonucci, Verratti o Jorginho, en los últimos meses se han afianzado jóvenes talentos Nicolo Barella o Federico Chiesa. A poco más de un año de gestión y salvo contadas excepciones, Mancini ha confirmado –fuera de su núcleo duro- una imprevisibilidad en las listas siendo llamado quien esté en forma con su club.

Dado el historial reciente, es lógico pensar que es precoz dar un veredicto, mucho más un pronóstico para la próxima Euro. Pero quiero ser atrevido y lanzarme al agua, y decir que esta Azurri –aunque igual que otros años- tiene calidad suficiente o más –por qué no- para sobrecumplir cualquier posibilidad, pero sobre todo el sentimiento irredento de resarcir las continuas malas actuaciones del pasado reciente. Aquellos tiempos, para algunos cuasi mitológicos, de los Tottis, Buffones, Maldinis y Pirlos; han de ser ubicados allá donde pertenecen, el pasado; y otorgar a la nueva generación –de una vez y por todas- la confianza necesaria para competir a la altura de las expectativas.

La maldición del Capocannonieri: Parte 1

CATENACCIO
La columna de David Rodríguez Copa

“Cuando un italiano me dice que hay pasta en el plato, miro debajo de la salsa para asegurarme. Son los inventores de las cortinas de humo”. (Sir Alex Ferguson)

Antes de comenzar a escribir mi habitual columna de lunes, me hice una pregunta: ¿Quién fue el último jugador en repetir el título de goleo en la Serie A? Tuve que forzar un poco mi memoria porque fue hace casi una década que sucedió aquello que hoy parece una proeza.

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El escobazo inconcluso de Solari

PRESIÓN ALTA
La columna de Eduardo Grenier Rodriguez

La presión alta me dura siempre 90 minutos. Tengo más equipos que pelos en la cabeza, pero sueño con ver al Espanyol ganar una Champions. Sigo pensando que la Segunda División de España es la mejor liga del mundo y que Pirlo es mejor que Maradona. Escribo porque mis goles solo los puedo anotar con tinta… y muy de vez en vez, cuando el portero se despista….

Barrer. Eso hizo Solari. O eso quiso hacer, a decir verdad: tirar por el barranco del olvido toda la hojarasca fétida dejada por sus antecesores, verter un puñado de sal y pimienta en el caldo insulso y anodino del juego madridista y sacudir, casi agrietar con sus propios dientes el subsuelo de un club dormido. Reitero, eso quiso hacer y quizás por osado, o por ingenuo, hincó su rodilla delante del palco de Florentino mucho antes de lo debido.

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LAS DOS CARAS DE JUNIO

LAS COSAS DEL FÚTBOL


La columna de Lorenzo Martínez Gener

Desde que tengo uso de razón el fútbol envuelve casi la totalidad de mis momentos más gratos. El romanticismo del juego de antaño fue erigiendo el concepto que tengo sobre este bendito deporte. Las cosas del fútbol no tienen épocas. Los grandes jugadores, los equipos ganadores y los partidos vibrantes trascienden en el tiempo perdurando hasta la eternidad, con un nivel de idolatría digno de los profetas divinos o los dioses de la Antigua Grecia.

Nuestras vidas están marcadas inevitablemente por los recuerdos que nos han dejado ciertas fechas significativas. En la mía, el mes de junio siempre ha sido un tobogán de emociones y sentimientos encontrados, un espacio de tiempo en el que he vivido felicidad y tristeza a partes iguales.

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EN LISTA DE ESPERA

EL PALCO
La columna de Henry Morales Marquez

Soy un tipo honesto que dice siempre lo que piensa. Por eso molesto a tanta gente hipócrita.

Entrenar a un equipo de fútbol, más que la cotidianidad de cualquier DT, forma parte vital de su vida. Hace ya un tiempo fuimos testigos de una corta declaración de José Mourinho donde, entre ojos inundados por lágrimas, expresaba lo mucho que extrañaba el fútbol.

A día de hoy diferentes técnicos de alto calibre se encuentran en el «Paro» y dispuestos a tomar por asalto el banquillo de un gran club en cuanto quede libre. A continuación repasemos cinco viejos zorros de la profesión que se anotan como candidatos para llevar las riendas de un nuevo proyecto.

Arsene Wenger

El veterano francés en su momento fue uno de los más cotizados en el mundillo del fútbol. Llegó a un punto de fama que le llevó a estar en la mira de un grande como el Real Madrid. Su currículum es bastante amplio, cuenta con experiencia en AS Mónaco y más de 20 años al frente de los gunners del Arsenal, en donde dio cátedras de fútbol en la Premier League. Wenger se dio el lujo de «batear» varios clubes de los cuales no menciona nombres. The Boss por el momento, con 70 años de edad, parece no querer encontrar trabajo cuando a mi parecer le queda aún gasolina en el tanque.

José Mourinho

The Special One ya lleva casi un año natural sin empleo. Desde que fue cesado por el Manchester United en diciembre de 2018, es objeto de deseo de muchos clubes medianos, los cuales tocaron a su puerta en verano pasado para entregarle las riendas. Instituciones como Benfica, Lyon y algunos clubs de China recibieron el «No» de Mou, por lo que parece que el portugués espera la oferta de un grande o tal vez volver a la Premier. Está sonando fuerte para asumir una posible salida de Zidane en el Madrid o levantando especulaciones en los medios tras informar que estaba estudiando alemán. Por ahora el showmam se mantiene a la espectativa desde su palco en Sky Sports dónde está contratado como comentarista deportivo desde agosto.

Massimiliano Allegri

El Italiano por el momento parece ser que este año no asumirá ninguna responsabilidad en los banquillos, decantándose está temporada tras dejar la Juventus por tomarse un año sabático, cosa ya que se va haciendo bastante común en entrenadores de primera línea. Con un aval más que probado en el fútbol Italiano, se va dislumbrando la posibilidad de salir de su zona de confort y alejarse del calcio. Las ofertas posibles del nacido en Livorno podrían devenirse de la Premier o quizás la Ligue One, pero hasta el momento nada en concreto parece suceder con su carrera.

Luis Enrique

Quizás sea uno de los más esperado que vuelva y a su vez el que menos probabilidades tenga de hacerlo. Hasta hace unos meses contratado por la Selección Nacional de España, Lucho vió como su vida se desmoronaba a pedazos tras la pérdida de su hija menor por cáncer. El siempre polémico en su momento fue relacionado con el Chelsea o PSG pero prefirió asumir las riendas de La Roja. Su carrera por estos momentos se encuentra en un stop debido a su estado emocional y la difícil situación que conlleva la pérdida de un retoño, por demás Luis Enrique es un técnico de calidad que bien podría caerle como anillo al dedo a varios equipos.

Luciano Spalletti

El técnico italiano, relacionado muy fuerte con clubes como la Fiorentina o hasta hace dos semanas como sustituto de Giampaolo
en el AC Milán, es un revulsivo de banquillos que encuentra en paro. Siendo un hombre que se mueve bien con equipos de mediana calidad y poder adquisitivo bastantes noble, las ofertas de empleo de manera diversa pudieran llegar a su correo con más urgencia de lo esperado. Su trabajo en Roma e Inter lo puso en el radar internacional que solo le encuentra la condicionante de haberse privado únicamente en Italia.

Si bien hoy en día, se tambalea más de un puesto importante en clubes del viejo continente, no será extraño ver cómo los presidentes levantarán sus teléfonos para ver quien se encuentra en la lista de espera.

MENDILIBAR Y SU LUGAR EN EL FÚTBOL

BALÓN DIVIDIDO
La columna de Javier Arguelles

La diferencia entre el triunfo y el fracaso depende más de lo que queremos creer de los goles marcados o no marcados en los que la suerte es el factor determinante.

Alejado de los grandes focos mediáticos, de las pasarelas y los grandes premios, se encuentra un entrenador brillante. Un míster de equipos que no levantan trofeos, ni copan portadas de periódicos, tampoco titulares en los noticieros. Distante del glamour, de los puestos altos de la clasificación, José Luis Mendilibar vive, o mejor dicho, compite.

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Moneyball in Red

A BALÓN PARADO
La columna de Alejandro Céspedes Morejón

El fútbol es como la vida, golpeas bien la pelota y no siempre es gol.

Hace unos días Klayton Kershaw tuvo otra salida terrible en la post temporada frente a los Nacionales de Washington, que a la postre influyó en que los Dodgers quedaran fuera de la carrera por la Serie Mundial, tras otra temporada regular arrasadora en la que Klayton volvió a ser fundamental en la agotadora guerra por clasificar a los playoffs.

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MLS: UNA LIGA EN ASCENSO

MEDIA VOLEA
La columna de Ernesto Amaya Esquivel

En tiempos de reguetón cualquiera es músico. Me incomoda todos los días escuchar a los que “saben de fútbol” confundir a Mateja Kežman con un whisky. Mi onda es la de Buena Fe, amo las viejas glorias.

La Major League Soccer clasifica como una de las ligas de fútbol más vistosas fuera del continente europeo. Su constante ascenso y la constelación de estrellas que han pasado por ahí la hacen ver como el paraíso perfecto para que varias figuras de este deporte marquen sus últimos goles antes del retiro.

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