Por Javier Arguelles
Niebla, un avión, una basílica, un equipo de fútbol inolvidable, Turín, una tragedia. Corría el año 1949, en el calcio y en toda Europa el Torino ganaba y gustaba con un estilo innovador. El granate contaba cinco scudettos consecutivos y una racha de 93 partidos invictos, cuando el avión que lo regresaba de Portugal no pudo esquivar a la Basílica della Superga.
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