El balón se ha convertido en el camino de muchos: unos han dejado su marca convertidos en leyendas, y otros simplemente se dedican a cobrar o a disfrutar de sus cinco minutos de fama. Sin embargo, hay quienes viven por el fútbol, volando bajo, indetectables muchas veces por el “radar mediático”, excepto para aquellos cuyos corazones tocó.
TOQUE CORTO/ La columna de José Eduardo Borrego Zaldívar
