Por Eduardo Grenier
Fue en un partido de la década pasada, cuya fecha no consigo recordar con exactitud, cuando distinguí por primera vez el virtuosismo manifiesto en las cualidades futbolísticas de Diego Forlán. Este tipo es un genio, pensé en aquel entonces, y nunca una primera impresión me generó -almanaque mediante- una sensación de acierto como aquella provocada por el devaneo hipnotizador entre el balón y las piernas del rubio ‘uruguasho’.
Sigue leyendo «Forlán: te declaro culpable»