A BALÓN PARADO
La columna de Alejandro Céspedes Morejón
El fútbol es como la vida, golpeas bien la pelota y no siempre es gol……..
Comparar jugadores de diferentes épocas es un delito con
premeditación y alevosía. La evolución de las diferentes especies de
futbolistas que habitan en estos tiempos, superan en codiciones físicas y
tecnológicas a los que corrieron las canchas décadas atrás.
Un atleta es la suma de varias capacidades que formulan el rendimiento del mismo. Sería como colocar en varios tubos de ensayo el talento, la mentalidad y la condición física, entonces en dependencia del calor aplicado veremos la reacción química a dónde lo lleva.
Carlo
Ancelotti en uno de los pasajes de su libro «Liderazgo Tranquilo»,
describia como había cambiado el fútbol desde su tiempo como jugador ha
su actualidad de entrenador. Comentaba que cuando pateaba balones todos
los jugadores hacian los mismos ejercicios sin diferencia entre
porteros, defensas, medios y delanteros; mientras hoy no solo hay un
trabajo individual para cada sector y jugador, es que hasta usan
zapatillas distintas.
En un comentario televiso para una cadena
española, Jorge Valdano expresaba que el mayor avance tecnológico del
fútbol mundial estaba en la conformación de las canchas. Los pastos que
se utilizan hoy en día con hierva cultivada especificamente para este
fin, favorecen un menor rozamiento de los balones revolucionarios y a su
vez un mayor agarre a los jugadores con sus zapatillas tecnológicas.
Otro punto que subjetivamente parece tener menos incidencia sobre el
terreno pero potencia el rendimiento de los equipos, es el desarrollo y
aplicación de la información. El Big Data y la Sabermetría han sido «el
as bajo la manga» de estrategas como Rafa Benitez, Pep Guardiola, Jurgen
Klopp y Pochettino.
Di Stefano fue un jugador con una mentalidad
adelantada a su tiempo. Decian que era insólito en Europa ver un pase
de taco antes de su llegada al Real Madrid. Igual parecía que a Pelé lo
procrearon en una máquina del tiempo porque su físico y velocidad era
digna del «Hijo del Viento», Carl Lewis.
En la edad media del
fútbol esos atletas cósmicos eran contados con los dedos de una mano,
pero en la actualidad parecen que es como pedir un Rolls Royce. Solo
debes tener dinero y hacer el pedido.
Un debate que genera muchas
horas de televisión, tinta en los periódicos y megas en la internet es
el que se da en un sector de los aficionados y de la prensa (que parecen
fanáticos con licencia para micrófonos), en cuanto a la apreciación
futbolística que solo pasa por comparar épocas y jugadores. En estos
debates «Papales» no se valora la mayor condicionante de la naturaleza y
la sociedad: La Evolución, la cual Darwin, a pesar de que pretenden
omitirla, ha demostrado que no se puede negar.