Lo peor para el futuro del Barcelona es que el aficionado culé parece confundido y apenas se percata de las divergencias existentes. Porque es imposible sostener las tres cosas al mismo tiempo: rescatar el cruyffismo, ganar partidos y mantener contentos a Piqué, Messi y compañía.
FÚTBOL DISTINTO / La columna de Magol Alejandro









