No debería existir tanta negación a aceptar la suerte como parte inherente de un torneo en el cual un simple resbalón del portero te puede clasificar a la siguiente ronda o mandar a casa.
FÚTBOL DISTINTO / La columna de Magol Alejandro
No debería existir tanta negación a aceptar la suerte como parte inherente de un torneo en el cual un simple resbalón del portero te puede clasificar a la siguiente ronda o mandar a casa.
FÚTBOL DISTINTO / La columna de Magol Alejandro