Prohibirse a uno mismo disfrutar de la magia de Messi es como prescindir de la creación, es una práctica que transforma este juego en algo numérico en lugar de sagrado.
Fútbol distinto / La columna de Magol Alejandro
Prohibirse a uno mismo disfrutar de la magia de Messi es como prescindir de la creación, es una práctica que transforma este juego en algo numérico en lugar de sagrado.
Fútbol distinto / La columna de Magol Alejandro
A BALÓN PARADO, la columna de Alejandro Céspedes Morejón
De acuerdo con el criterio de varias mujeres -porque no soy gay y no he entrado en esas conversaciones con mis amigos homosexuales- el macho dominante debe ser un tipo con el sudor fuerte, de ese que se queda en la ropa después de varios usos; con fuerza y bravura necesarias para enfrentar situaciones adversas y no tiene por qué ser un modelo de revista, pero si lo es, mejor.
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