Fernando Carlos era un futbolista de otra época y de todas las épocas a la misma vez. Considerado por algunos como el mejor mediocentro de los últimos 40 años, desbordaba elegancia y entrega sobre el césped. Decidía partidos incluso desde una posición retrasada en el campo y mandaba como pocos. Si tuviera que definirlo en una palabra diría Clase en toda su magnitud.
EL HINCHA / La columna de Glauber García Lara









